Una alerta de inteligencia compartida por Estados Unidos con gobiernos europeos advierte sobre una posible escalada rusa contra España, Francia o Italia mediante drones lanzados desde embarcaciones mercantes en el Mediterráneo. La información, publicada por El Mundo, describe un escenario en el que los aparatos podrían ser ocultados en contenedores y catapultados desde petroleros vinculados a la llamada “flota fantasma” rusa. El objetivo no sería necesariamente provocar una destrucción masiva, sino alterar la vida cotidiana, interrumpir operaciones en aeropuertos o puertos y demostrar que la amenaza puede alcanzar el sur de Europa occidental. Por ahora, se trata de una evaluación de inteligencia sobre un posible plan, no de un ataque confirmado ni de una advertencia pública atribuida directamente por la CIA.

El modelo que aparece en el informe sería el Gerbera, un dron ruso de bajo costo que mide cerca de dos metros, tiene una envergadura de 2,5 metros, pesa hasta 18 kilos y posee un alcance máximo declarado de 600 kilómetros. Según la información divulgada, podría viajar a una velocidad aproximada de 160 kilómetros por hora y, lanzado desde una distancia de 200 a 300 kilómetros de la costa, tardaría entre una hora y cuarto y dos horas en alcanzar un objetivo. Su carga explosiva, estimada en cuatro o cinco kilos, no tendría la capacidad de destruir infraestructuras de gran escala, pero sí podría causar incendios, afectar equipos expuestos o forzar el cierre temporal de una terminal aérea. “Utilizarán drones lanzados desde el mar, ocultos en el contenedor de un barco; no es difícil en absoluto”, afirmó una fuente cercana al Ministerio de Defensa de Lituania citada en la investigación.

La alerta amplía la preocupación más allá del flanco oriental de la OTAN, donde las tensiones con Rusia han sido más visibles desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania. El reporte señala que la información circuló después del viaje del director de la CIA, John Ratcliffe, a Moscú el 25 de agosto, una visita que, según The Wall Street Journal y Politico, buscaba advertir a Rusia contra ataques o provocaciones contra países de la Alianza Atlántica. España, Francia e Italia habrían sido informadas de la posibilidad de una operación contra alguno de sus territorios. El presidente francés Emmanuel Macron reunió al Consejo de Defensa el 16 de septiembre y, dos días después, convocó a dirigentes políticos y candidatos para las presidenciales de 2027, una reacción que el informe vincula con la credibilidad otorgada en Francia a la amenaza.
El analista británico Keir Giles, especializado en estrategia militar rusa, sostiene que la distancia geográfica con Rusia no garantiza protección automática. “No son necesariamente los países de primera línea los que serán el objetivo. El objetivo estará donde se encuentre el punto más débil de Europa”, afirmó. Giles menciona a España y al Reino Unido entre los países que, según su análisis, no han invertido lo suficiente en sistemas integrados de defensa aérea y antimisiles frente a la amenaza rusa. En esa lógica, un posible ataque limitado buscaría generar impacto político, económico y psicológico, especialmente en países con elecciones previstas para 2027 y debates internos marcados por la ayuda a Ucrania. ¿Puede un incidente de bajo costo, sin causar daños masivos, influir en el turismo, la confianza pública y el debate político de una nación?
Este escenario se relaciona con una cadena de incidentes y advertencias sobre actividades atribuidas a Rusia en territorio europeo. El informe recuerda la entrada de 19 drones sin munición al espacio aéreo polaco, el hallazgo de drones armados vinculados a un posible ataque contra infraestructura aérea en Leipzig y el caso de un dron detectado desde un buque ruso de inteligencia frente a Suecia. También menciona que un Gerbera-2 recuperado frente a la costa polaca portaba una carga de fragmentación y cerca de cuatro kilos de explosivo, aunque no fue vinculado a un lanzamiento desde el mar. El ministro de Exteriores de Lituania, Kestutis Budrys, resumió la posición aliada con una frase: “Rusia no se esconderá. Simplemente debemos evitar consecuencias”. La cuestión ahora es si Europa reforzará su vigilancia marítima, defensa aérea y coordinación política antes de que una amenaza potencial se convierta en una crisis real.
