El árbitro Slavko Vincic quedó involucrado en un escándalo por una fiesta en 2020 donde participó la influencer Tijana Ajfon

La designación del árbitro esloveno Slavko Vinčić para dirigir la final del Mundial 2026 entre Argentina y España ha devuelto a la conversación pública un episodio ocurrido hace seis años que estuvo a punto de afectar su reputación internacional. Aunque actualmente es considerado uno de los jueces más experimentados del fútbol europeo y cuenta con la confianza de la FIFA, su nombre volvió a aparecer en titulares debido a una investigación policial realizada en Bosnia y Herzegovina en 2020. Aquel operativo estuvo relacionado con una red de prostitución, narcotráfico y posesión ilegal de armas, pero el árbitro fue liberado sin cargos tras prestar declaración como testigo. La situación plantea una pregunta inevitable: ¿hasta qué punto un hecho del pasado, del que una persona fue exonerada judicialmente, puede seguir marcando su imagen profesional años después?

Los hechos ocurrieron la madrugada del 29 de mayo de 2020, durante el operativo policial denominado «Kristal», desarrollado por las autoridades de Bosnia y Herzegovina. En una cabaña ubicada en las afueras de Bijeljina fueron detenidas 35 personas, mientras los agentes incautaban armas de fuego, chalecos antibalas, cocaína y más de 10.000 euros en efectivo, según informaron las autoridades locales. Entre los presentes se encontraba la influencer Tijana Maksimović, conocida como Tijana Ajfon, quien posteriormente se declaró culpable del delito de incitación internacional a la prostitución y aceptó una condena de un año de prisión. Sin embargo, la investigación determinó que Vinčić no tenía relación con la organización criminal ni con las actividades ilegales que motivaron el operativo, por lo que fue puesto en libertad sin que se presentaran cargos en su contra.

El propio árbitro explicó públicamente cómo terminó en ese lugar y lamentó profundamente lo ocurrido. En declaraciones recogidas por el diario esloveno Večer, aseguró: «Acepté una invitación a comer, que resultó ser mi mayor error. Lo lamento». También explicó: «Estaba sentado en una mesa con mi compañía; de repente vino la Policía y pasó lo que pasó. No tengo nada que ver con el grupo que fue arrestado y detenido». Posteriormente añadió que tanto él como las personas que lo acompañaban fueron interrogados como testigos y liberados cuando las autoridades comprobaron que no existía vínculo alguno con los responsables de la red investigada. Sus declaraciones fueron respaldadas por la Federación Eslovena de Fútbol, que nunca abrió un procedimiento disciplinario en su contra.

La carrera de Vinčić no solo continuó después de aquel episodio, sino que alcanzó algunos de los momentos más importantes de su trayectoria. Árbitro internacional FIFA desde 2010, ha dirigido más de un centenar de encuentros internacionales en competiciones como la UEFA Champions League, la Europa League, la Eurocopa y la Copa Mundial de la FIFA. En este Mundial ya estuvo al frente de varios encuentros antes de recibir la designación para la final, una decisión tomada por la Comisión de Árbitros de la FIFA tras evaluar su desempeño durante el torneo. Al conocer la noticia, el esloveno no ocultó su emoción y declaró a Reuters: «Estaba impactado, es un gran momento de felicidad. Estaba temblando, así que es un honor increíble arbitrar la final del Mundial». También afirmó: «Es un sueño para cualquier árbitro cuando comienza su carrera», reflejando la importancia que representa esta designación para su trayectoria profesional.

La historia de Slavko Vinčić muestra cómo un episodio ampliamente difundido puede permanecer asociado a una figura pública incluso después de que la justicia descarte cualquier responsabilidad penal. Mientras algunos recuerdan el operativo policial de 2020, otros destacan que ninguna investigación encontró pruebas que lo vincularan con actividades ilícitas y que su carrera siguió creciendo hasta alcanzar el mayor partido del fútbol mundial. La FIFA, por su parte, mantuvo su confianza en el árbitro al asignarle la final entre Argentina y España, una de las decisiones más importantes del torneo. El debate queda abierto: ¿deben prevalecer los antecedentes judiciales resueltos o la trayectoria profesional construida durante los años posteriores?