“¿Hollywood rompió el trato? Un museo sueco dice que el barco vikingo de ‘La Odisea’ volvió dañado.”

Una pequeña asociación cultural sueca asegura que su barco vikingo regresó de la filmación de La Odisea, de Christopher Nolan, con daños y con una factura de reparación aún impaga. El caso gira en torno al Glad av Gillberga, una réplica de unos 18 metros que pertenece al Centro Vikingo de Värmland y que durante décadas ha sido usada para fines educativos y culturales. La historia parecía una oportunidad única para una entidad sin fines de lucro, pero terminó convertida en una disputa pública con Universal Pictures. ¿Puede una superproducción internacional dejar atrás un problema tan básico como el pago de una reparación?

El barco vikingo que Christopher Nolan llevó al cine volvió con daños y sus dueños reclaman una deuda a Universal

Según el presidente del centro, Peter Olausson, todo empezó a finales de 2024 cuando una empresa llamada Charlie’s Tale Limited contactó al museo para alquilar la embarcación. El grupo aceptó sin saber de inmediato que detrás de ese nombre estaba Universal Pictures y que el proyecto secreto era la nueva adaptación de la obra de Homero dirigida por Nolan. Olausson explicó que el contrato obligaba a devolver el barco “en buenas condiciones” y a “reemplazar o reparar cualquier daño” salvo el desgaste normal. La nave pasó cerca de seis meses al servicio de la producción en el Mediterráneo, tiempo suficiente para que el museo creyera que había cumplido con una colaboración histórica. ¿Hasta qué punto una alianza con Hollywood compensa el riesgo de prestar una pieza patrimonial?

Los responsables suecos afirman que el retorno no fue tan limpio como esperaban. Olausson declaró a The New York Times y The Guardian que el barco volvió con una grieta en el casco, daños en el mástil y la popa, y la necesidad de repintarlo de urgencia. Las reparaciones, según dijo, fueron hechas por los propios voluntarios del centro, que son unos 200 miembros, y el costo de materiales rondó los 6.000 dólares. Incluso aseguró que redujo la factura desde 9.000 a 6.000 dólares para resolver el asunto “antes de Navidad”, pero que un año después el dinero seguía sin llegar. ¿Se trata de un simple retraso administrativo o de un incumplimiento que ya cruzó la línea?

El barco vikingo que Christopher Nolan llevó al cine volvió con daños y sus dueños reclaman una deuda a Universal

Desde la perspectiva del museo, el retraso tuvo efectos reales en su funcionamiento. Olausson dijo que la embarcación quedó fuera de uso durante parte del verano, lo que redujo los ingresos del pequeño centro vikingo y afectó sus actividades. También admitió que no sabe cuál es el procedimiento correcto para reclamar el monto pendiente y que acudir a la prensa fue la única forma que encontró para intentar destrabar el caso. Para una organización sin fines de lucro, la suma puede parecer modesta frente al presupuesto de una superproducción, pero dentro de su economía interna resulta importante. ¿Es posible que una diferencia de 6.000 dólares termine dañando la relación entre una institución comunitaria y un estudio de Hollywood?

Universal Pictures rechazó la acusación y aseguró que su versión es completamente distinta. Una portavoz del estudio afirmó que “nuestros registros muestran que todas las facturas relacionadas con el Glad av Gillberga se pagaron en su totalidad, incluidas las reparaciones”. La representante añadió que la producción se había comunicado con la asociación para aclarar el supuesto malentendido, aunque no se han mostrado documentos adicionales que permitan cerrar la discusión. La polémica aparece, además, mientras La Odisea sigue arrasando en taquilla y ya supera cientos de millones de dólares a nivel mundial, según datos citados por Forbes. ¿Quién tendrá la última palabra cuando ambos bandos dicen tener la razón?