A horas de la gala final de Miss Universe Cuba 2026, prevista para este 20 de agosto en el Dennis C. Moss Cultural Arts Center de Cutler Bay, una pelea pública entre el cantante Eduardo Antonio y el director nacional de la franquicia, Prince Julio César, ha concentrado buena parte de la atención digital. La competencia reúne a 20 aspirantes y elegirá a la representante cubana para el certamen internacional de noviembre en Puerto Rico. Sin embargo, la expectativa alrededor de las concursantes quedó opacada por la discusión sobre quién debía formar parte del jurado.
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La polémica se activó luego de que Prince difundiera una nota de voz atribuida a Eduardo Antonio, conocido como el Divo de Placetas. En el audio, el cantante pide resolver su participación como jurado y sostiene que espera ocupar ese puesto. Según la versión de Prince, nunca hubo una invitación formal: solo se habló de una posibilidad mientras la producción completaba la selección del panel. El organizador negó que existiera fraude, aseguró que recibió llamados y mensajes que interpretó como presión y reclamó una rectificación por acusaciones que consideró sin pruebas.
Eduardo Antonio ofrece otra lectura. El artista afirma que había sido convocado para integrar el jurado y cantar en la gala, y atribuye su exclusión a presiones de un patrocinador. Más tarde añadió, sin identificar ni aportar pruebas verificables de una fuente interna, que Alexander Otaola habría intervenido para impedir su presencia. Esa acusación debe manejarse como un alegato del cantante, no como un hecho demostrado. Hasta ahora, no hay confirmación independiente de que Otaola haya condicionado la decisión ni de que un patrocinador haya impuesto el veto.
La incorporación de Otaola al jurado volvió inevitable la sospecha porque mantiene desde hace años una confrontación pública con Eduardo Antonio. El panel anunciado incluye también a Sheynnis Palacios, Miss Universe 2023; Alicia Machado, ganadora de 1996; Giselle Blondet, Amara La Negra, Carolina Sandoval, Carlos Mesber y Jessica Newton. Un concurso de belleza tiene derecho a escoger libremente a sus evaluadores; ninguna figura pública adquiere un asiento por trayectoria, seguidores o cercanía con los organizadores. Pero la publicación de un audio privado y la escalada de acusaciones hacen que esa libertad organizativa parezca una batalla de influencias más que un criterio transparente.
El problema de fondo no es que dos celebridades discrepen, sino la desigual distribución de atención. Las participantes invierten meses en preparación física, oratoria, proyectos sociales y exposición mediática. Algunas también enfrentan ataques sobre edad, cuerpo y origen; Eneisy Rodríguez, representante de Hialeah, denunció críticas de ese tipo durante el proceso. Mientras tanto, el algoritmo premia la confrontación entre hombres con micrófono, historial de disputas y grandes audiencias. El mensaje es conocido: el trabajo de las concursantes vale menos, mediáticamente, que el próximo audio filtrado o la siguiente acusación.
El certamen cubano posee además una carga simbólica particular para una diáspora atravesada por fracturas políticas, desigualdad de acceso y disputas por quién puede representar la identidad nacional. Cuba regresó a Miss Universe en 2024 después de 57 años sin participación, y aquel regreso convirtió el concurso en una plataforma cultural y comercial relevante fuera de la Isla. Precisamente por eso, la organización necesita protocolos claros sobre invitaciones, conflictos de interés, divulgación de comunicaciones privadas y mecanismos para proteger a las concursantes de hostigamiento digital.
La final puede cerrar con una nueva reina, pero la polémica deja una pregunta sobre las prioridades de la industria del entretenimiento cubano en Miami. Un concurso que aspira a representar disciplina y oportunidades no debería depender de rivalidades personales para generar interés. ¿Podrá Miss Universe Cuba devolver el foco a las candidatas y a sus proyectos? ¿O el espectáculo seguirá midiendo su éxito por la capacidad de convertir conflictos privados en contenido viral?
