La policía de Brasil investiga el asesinato de la influencer Ulissias Marcelli, conocida en redes como Miss Tattoo, y de su pareja, Vinícius Souza de Carvalho, hallados muertos a tiros en una zona rural de Porto Seguro, en el estado de Bahía. Según las primeras informaciones, los cuerpos fueron encontrados el 18 de julio por un trabajador del campo en el distrito de Vera Cruz, y los investigadores creen que el crimen habría ocurrido un día antes. La escena, además, dejó varios casquillos percutidos y abrió una línea de investigación que apunta a una posible retención previa de la pareja antes de ser ejecutada. ¿Se trató de un ajuste de cuentas, un crimen ligado a deudas o de una ejecución con otra motivación todavía no aclarada?
El caso ha despertado atención no solo por el perfil público de la víctima, sino también por la hipótesis que manejan los investigadores. De acuerdo con versiones recogidas por medios internacionales, la principal línea de trabajo relaciona el doble homicidio con una supuesta deuda vinculada al narcotráfico o con la venta de drogas sin autorización dentro de una organización criminal que opera en la región. Esa posibilidad no ha sido confirmada oficialmente como motivo definitivo, pero sí marca el rumbo de una investigación que busca determinar si hubo participación de grupos delictivos locales. Mientras tanto, las autoridades no han anunciado detenciones, lo que mantiene abierta la incertidumbre sobre quiénes ejecutaron el ataque y por qué.
Miss Tattoo era una figura conocida en redes sociales, con una estética muy marcada y presencia digital en torno a tatuajes y estilo de vida, lo que hizo que la noticia circulara rápidamente dentro y fuera de Brasil. Junto a ella murió Vinícius Souza de Carvalho, de 28 años, identificado por las fuentes consultadas como su pareja. Ambos vivían en Porto Seguro y trabajaban en el sector de eventos, un detalle que también forma parte de las líneas de análisis que revisa la Policía Civil para reconstruir sus últimos movimientos. En este tipo de casos, el contexto personal y profesional suele ser clave para entender si el crimen respondió a una disputa concreta o a una situación más amplia.
La investigación avanza mientras peritos y agentes revisan los teléfonos de las víctimas y levantan pruebas en el lugar donde aparecieron los cuerpos. Entre los datos que más peso tienen hasta ahora está el hallazgo de un teléfono de Ulissias, mientras que el de Carvalho no fue encontrado en la escena, un detalle que podría ser relevante para reconstruir lo ocurrido. También se analiza si existió privación de libertad previa, algo que, de confirmarse, elevaría aún más la gravedad del caso. Por ahora, la policía insiste en que la investigación sigue en curso y que aún no hay una conclusión oficial sobre el móvil.

Este asesinato deja varias preguntas abiertas sobre seguridad, crimen organizado y la vulnerabilidad de figuras públicas en entornos donde circulan conflictos todavía poco visibles. Porto Seguro es un destino turístico muy conocido, pero este hecho recuerda que incluso en lugares asociados al turismo pueden ocurrir episodios de violencia extrema. También vuelve a poner sobre la mesa el peso de las redes sociales en la difusión temprana de noticias delicadas, muchas veces antes de que exista una versión consolidada de las autoridades. La gran incógnita es si este doble homicidio será un caso aislado o la pista de una estructura criminal más grande.
