El 11 de julio de 2010, un pequeño de solo 18 meses acompañó a su madre Shakira al Soccer City de Johannesburgo para presenciar la final del Mundial que España ganó a Holanda. Aquella imagen de la cantante colombiana cargando a su primogénito, Milán Piqué Mebarak, se convirtió en uno de los recuerdos más tiernos de la relación de la artista con el fútbol. Dieciséis años después, la historia se ha repetido, pero el niño que entonces apenas balbuceaba es ahora un joven de 17 años que ha vivido el Mundial 2026 desde una perspectiva completamente diferente.
El tiempo ha volado, y Milan, que en Sudáfrica observaba el mundo con curiosidad infantil, ha acompañado a su madre en la gira promocional de «Dai Dai», el himno oficial de la FIFA para el Mundial 2026, y ha sido testigo del histórico show de medio tiempo de Shakira en la final del torneo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Su crecimiento ha sido tan notable que, en las imágenes compartidas en redes sociales durante la final, el joven ya supera en altura a su famosa madre, un detalle que no ha pasado desapercibido para los seguidores de la cantante. La evolución de Milán, desde un bebé en brazos hasta un adolescente que camina al lado de Shakira, ha sido un viaje realmente hermoso que la artista ha compartido con el mundo, mostrando cómo la familia y el fútbol han estado siempre entrelazados en su vida.
La presencia de Milán y su hermano Sasha en la final del Mundial 2026 no fue casualidad, ya que ambos han crecido en un ambiente donde el deporte rey y la música han ido de la mano, heredando la pasión de sus padres. Durante la celebración del triunfo de España sobre Argentina, los hijos de Shakira estuvieron en las gradas junto a su padre, Gerard Piqué, disfrutando de un momento familiar que quedó captado por las cámaras y que se sumó a la emoción general del evento. El tiempo ha pasado rápido, y lo que antes era un pequeño que apenas podía sostener la cabeza se ha convertido en un acompañante constante de su madre, viviendo el fútbol con la misma emoción que ella, un viaje que demuestra que el amor por el deporte y la música se heredan y se transforman con el paso de los años.
Para Shakira, ver a Milán y Sasha crecer en medio de sus giras y actuaciones, compartiendo con ellos la pasión por el fútbol, ha sido una experiencia profundamente significativa. La cantante, que ha roto récords con su gira «Las Mujeres Ya No Lloran World Tour», ha sabido equilibrar su exitosa carrera profesional con los momentos más preciados de su vida personal, y cada aparición pública con sus hijos se convierte en un testimonio de su dedicación como madre. Desde el primer Mundial en 2010 hasta la final de 2026, Milán ha pasado de ser un niño que apenas recordará aquella primera experiencia a un joven que ha vivido el torneo en toda su plenitud, un viaje que simboliza el paso del tiempo, el crecimiento y la continuidad de un vínculo especial entre madre e hijo en el escenario más importante del fútbol mundial.
