La histórica disputa por la marca Havana Club volvió a ocupar titulares internacionales tras una decisión de la Corte de Apelaciones del Cuarto Circuito de Estados Unidos que favoreció a Cubaexport, empresa estatal cubana encargada de gestionar la marca. El fallo confirmó que la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos (USPTO) actuó correctamente al renovar en 2016 el registro federal de Havana Club, rechazando los argumentos presentados por Bacardí para invalidar esa renovación.

La controversia se remonta a décadas atrás y tiene sus raíces en los cambios ocurridos en Cuba tras la Revolución de 1959. Bacardí sostiene que los activos y derechos de la antigua compañía José Arechabala S.A., creadora original del ron Havana Club, fueron confiscados por el Estado cubano en 1960. Años después, la empresa adquirió los derechos de la familia Arechabala y comenzó a comercializar en Estados Unidos un ron bajo ese nombre. Por su parte, Cubaexport registró la marca en territorio estadounidense en 1976 y, junto con la compañía francesa Pernod Ricard, la comercializa en numerosos mercados internacionales.

Uno de los puntos centrales del litigio era determinar si la renovación solicitada por Cubaexport en 2005 había quedado anulada debido a las restricciones derivadas del embargo estadounidense. Los jueces concluyeron que una licencia otorgada en 2016 por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) eliminó los obstáculos legales que habían impedido completar el trámite años antes. En palabras del tribunal, esa autorización “eliminó el obstáculo legal” que impedía considerar válida la gestión realizada originalmente por la entidad cubana. Como resultado, la corte consideró legítima la renovación de la marca.

La reacción de Bacardí no se hizo esperar. En una declaración difundida tras la sentencia, la compañía afirmó estar “decepcionada” porque, a su juicio, la decisión concede una prórroga a una marca que considera obtenida de forma ilegítima. Sin embargo, la empresa también aseguró que la disputa aún no ha terminado. Su argumento se apoya en una legislación aprobada en Estados Unidos en años recientes que busca impedir el reconocimiento de marcas asociadas a propiedades confiscadas por el gobierno cubano. Según Bacardí, esa normativa podría influir en futuras renovaciones del registro de Havana Club.

Más allá de quién haya celebrado este fallo, la decisión abre nuevas interrogantes. ¿Estamos ante el capítulo final de una de las batallas comerciales más largas entre Cuba y Estados Unidos o apenas ante una pausa antes de otra ronda judicial? ¿Podrán las nuevas leyes estadounidenses cambiar el panorama en los próximos años? Lo cierto es que Havana Club continúa siendo mucho más que una marca de ron: se ha convertido en un símbolo de un conflicto donde se mezclan historia, política, propiedad intelectual y miles de millones de dólares en intereses comerciales.https://www.instagram.com/p/DZq2sj8CJu2/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=NTc4MTIwNjQ2YQ==