El Gobierno de Estados Unidos emitió una licencia general temporal que autoriza por 60 días ciertas operaciones vinculadas al petróleo iraní, una medida que se extiende hasta el 21 de agosto de 2026. La autorización permite producir, vender, transportar e importar crudo y derivados de origen iraní, pero mantiene intactas las sanciones principales contra Teherán.
Lo más llamativo del texto es que Cuba queda expresamente excluida junto con Corea del Norte, Crimea y los territorios del este de Ucrania bajo control prorruso. La propia licencia aclara que no cubre transacciones que involucren a personas o entidades ubicadas en Cuba, incluso si la operación está relacionada con petróleo iraní. En otras palabras, Washington abre una ventana temporal para Irán, pero no afloja la presión sobre La Habana.
Según los reportes revisados, la medida surge después de conversaciones calificadas como “productivas” entre Washington y Teherán en Suiza. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, explicó que, “en línea con las conversaciones productivas en curso en Suiza”, Irán se comprometió a garantizar un tránsito libre y abierto en el estrecho de Ormuz y a permitir la entrada de inspectores del OIEA, como parte del marco que dio paso a la licencia. Eso muestra que la decisión no fue aislada, sino parte de una negociación diplomática más amplia.
Para Cuba, el mensaje político es claro: no hay alivio paralelo en materia energética. La exclusión confirma que Washington mantiene una línea dura hacia la isla, especialmente tras nuevas sanciones contra CUPET y otras medidas recientes enfocadas en el sector energético cubano. El contraste resulta evidente: Irán recibe una apertura temporal como gesto diplomático, mientras Cuba sigue fuera de cualquier beneficio similar.
La pregunta de fondo es por qué una flexibilización de este tipo sí se concede a Teherán y no a La Habana, aun cuando ambos casos están ligados a la presión energética y a la política exterior de Estados Unidos. ¿Se trata de una concesión táctica para desbloquear negociaciones con Irán, o de una confirmación de que Cuba seguirá siendo tratada como un caso aparte dentro del mapa de sanciones?
