El pasado 1 de julio entró en vigor el incremento salarial para los trabajadores del sector presupuestado en Cuba, una medida anunciada en junio por el primer ministro Manuel Marrero Cruz y oficializada mediante la Resolución Conjunta 2/2026, que eleva el salario mínimo de 2,100 a 3,210 pesos cubanos (CUP), lo que representa un aumento del 53% que beneficiará a 1.3 millones de trabajadores en sectores como la administración pública, la salud, la educación y la cultura .
El gobierno cubano estima que el costo total de esta medida será de 42,500 millones de pesos, que se financiarán con cargo al Presupuesto del Estado, y según la información oficial, el 51% de los trabajadores del sector estatal se verán beneficiados por este incremento, que busca mejorar el poder adquisitivo de los empleados y estimular la productividad en un contexto de inflación y crisis económica . Además del aumento salarial, se han establecido otros beneficios, como un incremento en el pago por años de servicio y la actualización de las tarifas de las categorías de trabajadores y grupos ocupacionales, según lo detallado en la Resolución 23/2026 que establece la nueva escala salarial .
El ministro de Trabajo y Seguridad Social, Marta Elena Feitó, destacó que esta medida es parte de un esfuerzo integral del gobierno para mejorar las condiciones laborales y económicas de los cubanos, y aseguró que este es solo el primer paso de un plan más amplio de reformas que se implementarán en los próximos meses para aliviar la difícil situación que atraviesa la población . Sin embargo, a pesar del aumento, el nuevo salario mínimo sigue siendo inferior al costo de la canasta básica familiar, que según estimaciones no oficiales supera los 10,000 pesos mensuales, lo que ha generado dudas entre los trabajadores sobre si realmente podrán mejorar su calidad de vida con esta medida .
La aplicación del aumento salarial se produce en medio de una profunda crisis económica y energética en Cuba, marcada por apagones de hasta 30 horas diarias, escasez de alimentos y medicinas, y una inflación que ha erosionado el poder adquisitivo de la población en los últimos años, lo que ha llevado a muchos cubanos a buscar alternativas en el sector privado o en el extranjero para complementar sus ingresos . Aunque las autoridades insisten en que este incremento es un paso necesario para proteger a los trabajadores del sector estatal y estimular la economía, la realidad es que muchos cubanos siguen viendo con escepticismo las promesas gubernamentales de mejora, mientras la crisis se profundiza y las condiciones de vida se deterioran día a día .
