La selección argentina logró una victoria épica por 2-1 sobre Inglaterra en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, en una semifinal que se definió en los minutos finales con los goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez, ambos asistidos por un inspirado Lionel Messi, que permitieron a la albiceleste remontar el tanto inicial de Anthony Gordon para los ingleses y clasificarse para su segunda final consecutiva del Mundial 2026, donde buscará su tercer título mundial y el bicampeonato después de haber levantado la Copa en Qatar 2022 . La celebración argentina estuvo marcada por un gesto que rápidamente se viralizó en redes sociales: los jugadores desplegaron una pancarta en el vestuario que decía «Las Malvinas son argentinas», un mensaje que reavivó la histórica disputa por la soberanía de las islas entre Argentina y el Reino Unido, y que añadió un componente político a la euforia deportiva.

La pancarta de Malvinas no es la primera vez que aparece en el contexto de un partido contra Inglaterra, ya que en 1986, tras la final que Argentina ganó a los ingleses, los jugadores mostraron una bandera similar en el Estadio Azteca de México, y también se repitió en 2005 durante un amistoso en Ginebra, convirtiéndose en un símbolo de la reivindicación argentina sobre el archipiélago, que está bajo control británico desde 1833 pero que Argentina sigue reclamando como suyo . El gesto ha generado una ola de reacciones divididas en las redes sociales, donde muchos argentinos lo celebraron como un acto de orgullo nacional, mientras otros lo consideraron una provocación innecesaria que podría tensar las relaciones diplomáticas con el Reino Unido, especialmente en un contexto de alta visibilidad internacional como es una final mundialista .

 

Argentina jugará su tercera final en los últimos cinco Mundiales, después de haber perdido la de Brasil 2014 y ganado la de Qatar 2022, y se enfrentará el próximo 19 de julio en el MetLife Stadium de East Rutherford, Nueva Jersey, a una España que viene de vencer contundentemente 2-0 a Francia en la otra semifinal, en un partido que contará con el aliciente adicional de ver a Lionel Messi, que podría disputar su último Mundial a sus 39 años, buscar su segundo título consecutivo después del logrado en Qatar . La final del 19 de julio promete ser histórica no solo por el enfrentamiento entre dos de las selecciones más importantes del mundo, sino también por la carga simbólica que arrastra desde la semifinal, donde Argentina dejó claro que su reivindicación sobre las Malvinas trasciende el fútbol y se convierte en un mensaje político que resuena en todo el país, mientras el gobierno británico aún no ha emitido una respuesta oficial al gesto de los jugadores argentinos .