Gloria Steinem muere a los 92 años: ¿qué queda pendiente tras una vida dedicada a la igualdad?
Gloria Steinem, periodista, escritora y una de las figuras más influyentes del feminismo estadounidense, murió a los 92 años en su casa de Nueva York. Su fundación confirmó que falleció el miércoles 2 de septiembre de 2026, “rodeada de algunas de las muchas personas que la amaban”. La organización no informó una causa de muerte, pero destacó que Steinem mantuvo su compromiso con la igualdad hasta el final de su vida. Cofundadora de Ms. Magazine y referente de la llamada segunda ola feminista, dedicó más de cinco décadas a defender los derechos civiles, políticos, económicos y reproductivos de las mujeres. Su muerte genera una pregunta que atraviesa generaciones: ¿cómo se sostiene el legado de una activista cuando las luchas que impulsó siguen abiertas?
El comunicado difundido por su fundación describió sus casi 100 años de vida como “años bien vividos” y señaló que “continuó trabajando por la igualdad hasta el final”. También resaltó que Steinem vivió fiel a “su espíritu independiente, siempre con curiosidad y un gran sentido del humor”. En sus últimos años, según el mensaje, dedicó su tiempo a dos de las actividades que más disfrutaba: escribir y compartir con otras personas. La declaración recordó además su capacidad de abrir su hogar para realizar encuentros conocidos como “Talking Circles”, espacios de conversación vinculados a movimientos de justicia social. Como homenaje, sus representantes invitaron a encender una vela y apoyar a Gloria’s Foundation, organización que impulsa iniciativas relacionadas con la igualdad y los derechos humanos.

Nacida en Toledo, Ohio, en 1934, Steinem comenzó su carrera como reportera antes de convertirse en una voz central del movimiento de mujeres en Estados Unidos. Su trabajo periodístico desafió temas que muchas publicaciones evitaban o trataban de forma superficial, entre ellos el aborto, la desigualdad salarial, la violencia machista y los estereotipos sobre las mujeres. En 1963 publicó una investigación encubierta para Show luego de trabajar como camarera en el Playboy Club de Nueva York. Esa experiencia fue recogida en el texto “A Bunny’s Tale”, que expuso condiciones laborales y exigencias que enfrentaban las mujeres contratadas en esos establecimientos. El reportaje ayudó a consolidar su reputación como periodista dispuesta a abordar el sexismo desde experiencias concretas, más allá de los discursos políticos.
En 1971, Steinem participó en la creación de Ms. Magazine, proyecto editorial que comenzó como un suplemento de New York Magazine y se convirtió en una revista independiente al año siguiente. La publicación fue considerada una de las primeras revistas nacionales escritas y dirigidas por mujeres desde una perspectiva feminista. Su nombre, “Ms.”, también tenía un significado político: proponía una forma de tratamiento para las mujeres que no revelara si estaban casadas o no, a diferencia de “Mrs.” y “Miss”. Bajo ese enfoque, la revista convirtió asuntos normalmente relegados al ámbito privado en temas de debate público, incluidos los derechos reproductivos, la violencia doméstica y el acceso igualitario al empleo. En 1976, Ms. fue la primera revista nacional en llevar la violencia doméstica a su portada, un paso que ayudó a visibilizar una realidad que durante décadas había permanecido silenciada.
Su figura también estuvo vinculada a la lucha por la Enmienda de Igualdad de Derechos, conocida como ERA por sus siglas en inglés. La propuesta busca garantizar que los derechos ante la ley no puedan ser negados o limitados por razón de sexo, pero su proceso de ratificación ha enfrentado obstáculos políticos y legales durante décadas. Steinem recorrió Estados Unidos, participó en manifestaciones y colaboró con organizaciones locales para defender una modificación constitucional que ampliara las protecciones legales para las mujeres. Su activismo no se limitó a la ERA: respaldó campañas contra la discriminación, impulsó la participación electoral femenina y defendió el derecho al aborto. Para ella, la igualdad no se reducía a una consigna, sino que requería cambios en las leyes, las instituciones y la vida diaria de las personas.
Steinem fue una de las principales caras visibles del feminismo de las décadas de 1960 y 1970, aunque siempre insistió en que los cambios sociales dependían de un esfuerzo colectivo. Su recorrido incluyó vínculos con organizaciones de mujeres, defensores de derechos civiles, sindicatos, líderes comunitarios y movimientos por la justicia racial. En 1972 colaboró con Dorothy Pitman Hughes, activista por la infancia y los derechos civiles, en el desarrollo de Ms. Magazine, una alianza que reflejó la importancia de conectar el feminismo con otras luchas sociales. Durante su vida publicó libros como My Life on the Road, Revolution from Within y Outrageous Acts and Everyday Rebellions. También dejó una frase que resume su visión sobre la verdad y el cambio: “La verdad te hará libre, pero primero te enfurecerá”.

La muerte de Steinem ocurre en un momento en que los debates sobre derechos reproductivos, igualdad salarial, violencia de género y representación política siguen ocupando la agenda en Estados Unidos y otros países. Su legado no consiste únicamente en una revista, una cita célebre o una imagen asociada a un periodo histórico, sino en haber ayudado a cambiar el lenguaje con el que se hablaba de desigualdad. Para muchas mujeres, su trabajo abrió espacio a conversaciones antes consideradas incómodas o impropias para la esfera pública. Para sus críticos, su liderazgo también simbolizó los desacuerdos y tensiones propias de un movimiento amplio y diverso. Su historia deja una pregunta vigente: si Steinem dedicó su vida a hacer visibles problemas ignorados, ¿qué nuevas desigualdades necesitan hoy la misma atención y organización colectiva?
