“Mi sueño cubano”: ¿cómo una compañía de danza convirtió una idea en legado cultural?
Lizt Alfonso Dance Cuba estrenó en La Habana el documental Mi sueño cubano, dirigido por el realizador español Christian Dehugo. La obra audiovisual se acerca a la trayectoria de una compañía fundada en 1991 y a la visión artística de su creadora, maestra y coreógrafa Lizt Alfonso. El lanzamiento en la capital cubana antecede a una programación especial en salas de cine durante la última semana de octubre. Esa fecha coincide con el aniversario 35 de la agrupación, una ocasión que permite mirar su recorrido desde el escenario y también desde la pantalla. ¿Puede un documental mostrar no solo una compañía artística, sino también el impacto humano y social que deja en varias generaciones?
El filme sigue el camino de Lizt Alfonso Dance Cuba desde sus primeros años en La Habana Vieja hasta su proyección nacional e internacional. La compañía se creó con una propuesta que mezcla recursos del ballet clásico, la danza española, el flamenco, ritmos cubanos y expresiones contemporáneas. Esa identidad de fusión se convirtió en uno de sus rasgos más reconocibles y en una marca de su trabajo escénico. El documental examina cómo esa búsqueda artística se desarrolló durante más de tres décadas y cómo logró conectar con públicos diversos. La producción no se limita a repasar presentaciones, sino que propone observar el proceso creativo, educativo y comunitario que acompaña al proyecto.
Según el comunicado difundido sobre el estreno, Mi sueño cubano “brinda una perspectiva sobre las dimensiones alcanzadas por el sueño de Lizt Alfonso”. El material también aborda cómo esa iniciativa ha influido en la vida de generaciones de cubanos mediante repercusiones educativas, académicas, sociales y artísticas. Lizt Alfonso Dance Cuba no funciona únicamente como compañía profesional de danza, pues su labor ha incluido una escuela y programas de formación para niños, adolescentes y jóvenes. Esa dimensión convierte la historia de la agrupación en una conversación sobre disciplina, oportunidades y creación colectiva. ¿Cuántas trayectorias personales pueden comenzar cuando un espacio cultural permite aprender, ensayar y descubrir una vocación?
Christian Dehugo ha explicado que una de las razones que más le interesó del proyecto fue la apuesta temprana de Lizt Alfonso por un lenguaje híbrido. “Lo que más me atrajo del proyecto de la maestra cubana fue su apuesta por la danza fusión”, afirmó el director. Dehugo recordó que la coreógrafa inició esa búsqueda cuando era muy joven, con apenas 24 años, en un entorno donde unir ballet y flamenco podía percibirse como una decisión arriesgada. “La mezcla del ballet con el flamenco se veía como algo un poco aberrante”, señaló al referirse a los prejuicios que rodeaban ese tipo de experimentación. Para el cineasta, el desafío estuvo en crear algo original “sin profanar tanto el flamenco como el ballet”.
El director también definió a Lizt Alfonso como “tenacidad, resiliencia, dedicación, pasión”, palabras que resumen el eje narrativo que propone el documental. Esas cualidades aparecen vinculadas al esfuerzo de sostener un proyecto cultural durante 35 años y mantener su actividad dentro y fuera de Cuba. El relato audiovisual busca poner rostro a los bailarines, maestros, estudiantes y colaboradores que han acompañado el crecimiento de la compañía. De esta forma, el documental no presenta la creación como el resultado exclusivo de una sola figura, sino como una red de personas unidas por la formación y el trabajo artístico. La pregunta que plantea es sencilla, pero profunda: ¿qué se necesita para que una intuición personal se convierta en una institución cultural reconocida internacionalmente?
Mi sueño cubano ya inició su circulación fuera de la isla antes de su estreno en cines habaneros. El documental tuvo su lanzamiento en octubre de 2025 durante la Semana Internacional de Cine de Valladolid, España. En mayo de 2026 fue seleccionado para clausurar el Havana Film Festival New York, en Estados Unidos, una muestra dedicada al cine y la cultura cubana. La propia Lizt Alfonso informó que el material promocional del filme fue presentado en actividades desarrolladas en Los Ángeles durante agosto. Estas proyecciones permiten que la historia de la compañía llegue a espectadores que quizás conocen su obra escénica, pero desconocen el proceso detrás de sus espectáculos y su escuela.
Tras las funciones previstas en La Habana, el documental continuará su recorrido internacional en Portugal. Mi sueño cubano fue programado en InShadow – Lisbon Screendance Festival, cuya edición se desarrollará del 9 de noviembre al 15 de diciembre. La presencia en un certamen especializado en cine y danza resulta coherente con una obra que intenta traducir el movimiento escénico al lenguaje audiovisual. La película abre la posibilidad de conocer a Lizt Alfonso Dance Cuba desde una mirada distinta a la de una función en vivo, con tiempo para explorar sus orígenes, desafíos y huellas. Mientras la compañía se acerca a su aniversario 35, el estreno plantea una nueva invitación al público: ¿qué parte del “sueño cubano” de Lizt Alfonso reconocerá cada espectador en su propia experiencia?
