El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a ser protagonista de la cumbre del G7 en Evian-les-Bains, al pie de los Alpes franceses, no solo por su agenda política sino también por su comportamiento. Según imágenes y relatos difundidos por medios internacionales, el mandatario llegó con casi una hora de retraso a una de las sesiones clave del tercer día de reuniones y, al entrar en la sala, se dirigió a los líderes presentes con una frase que rápidamente dio la vuelta al mundo: “I’m the boss” (“Yo soy el jefe”). La escena, recogida en video, muestra cómo varios de los asistentes reaccionan entre risas y miradas de sorpresa mientras ya se había iniciado la discusión sin el presidente estadounidense.
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El episodio tuvo lugar justo antes de que comenzara una sesión dedicada al relanzamiento de un crecimiento económico más equilibrado y a la revisión de la estrategia frente a China, a la que muchos países del G7 acusan de inundar los mercados con exportaciones subvencionadas, especialmente en sectores como los vehículos eléctricos y las tecnologías verdes. De acuerdo con análisis previos de NPR y otros medios, Francia había puesto el foco de esta cumbre en los “desequilibrios globales” y en cómo responder al exceso de oferta china sin desencadenar una guerra comercial abierta. En ese contexto, la entrada tardía y el comentario de Trump reforzaron la percepción de que el estadounidense llega a estas citas con un estilo mucho más personalista y confrontativo que el de sus socios.

Fuentes presentes en la sala citadas por medios como The Hill y cadenas de televisión señalan que, antes de su llegada, el presidente francés Emmanuel Macron había decidido arrancar la reunión sin esperar más, mientras el secretario del Tesoro estadounidense ocupaba el asiento de Estados Unidos. Cuando Trump finalmente cruzó la puerta, se escuchó su comentario de “I’m the boss”, acompañado de un gesto de brazos abiertos, lo que provocó algunas risas, pero también gestos de incomodidad en varios líderes europeos. La escena fue rápidamente recortada y difundida en formato corto en redes sociales, donde se convirtió en uno de los momentos más comentados del día.

La cumbre de Evian se desarrolla ya en un clima de tensión entre Washington y varios socios del G7 por asuntos como la guerra en Irán, las sanciones a Rusia y la política comercial frente a China. Al Jazeera recuerda que Trump llegó a la cita reivindicando un acuerdo preliminar sobre Irán y presumiendo de la caída del precio del petróleo y el buen comportamiento de los mercados, mientras sus aliados muestran preocupación por su estilo imprevisible y por las amenazas de nuevos aranceles. Al mismo tiempo, el primer ministro canadiense Mark Carney y otros líderes europeos insisten en que el bloque debe coordinar una respuesta firme a la sobreproducción china en sectores estratégicos, tema central de la sesión interrumpida por la llegada tardía del presidente estadounidense.

Fuera de la sala, el episodio alimenta dos relatos opuestos. Para los críticos de Trump, el retraso y la frase “soy el jefe” son una muestra más de falta de respeto al formato multilateral y de un liderazgo centrado en la imagen personal por encima del trabajo de equipo. Para sus seguidores, en cambio, el gesto se interpreta como una reafirmación de que Estados Unidos sigue siendo el actor dominante en el G7 y en la economía global, en un momento en que la cumbre discute precisamente cómo equilibrar las relaciones con potencias como China. En cualquier caso, el incidente confirma que, incluso en encuentros destinados a tratar asuntos técnicos como la economía y la regulación de la inteligencia artificial, el estilo del presidente estadounidense continúa marcando buena parte de la conversación.