Las provincias de Santiago de Cuba y Guantánamo sufrieron este domingo 25 de octubre una desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) tras el disparo imprevisto de una línea de transmisión de alta tensión. El incidente técnico, ocurrido a las 13:14 horas locales en la línea de 220 kilovoltios Cueto-Renté, dejó a oscuras a ambos territorios del extremo oriental y obligó a las autoridades a interrumpir el flujo eléctrico para evitar daños mayores en las redes. La Unión Eléctrica (UNE) y las empresas eléctricas provinciales confirmaron la caída del enlace a través de sus canales oficiales de WhatsApp y Telegram, anunciando la activación de los protocolos de emergencia para estabilizar el sistema e intentar enlazar de nuevo las subestaciones regionales con la red nacional.
La falla se originó en el corredor estratégico de 220 kV que enlaza la subestación de Cueto, en Holguín, con la Central Termoeléctrica Antonio Maceo (conocida popularmente como Renté), en Santiago de Cuba. Aunque la entidad estatal no precisó de inmediato las causas específicas que provocaron la apertura automática de los interruptores de seguridad, expertos del sector señalan que las oscilaciones de voltaje, la sobrecarga en las redes y el deterioro de la infraestructura de transmisión suelen detonar este tipo de colapsos. Para aislar la perturbación y suministrar energía a centros vitales como hospitales y estaciones de bombeo de agua, los especialistas comenzaron a operar microsistemas de generación distribuida o “islas eléctricas” independientes, mientras evalúan el estado de los transformadores y líneas afectadas.

Este nuevo corte generalizado agrava la precaria situación energética del oriente cubano, que arrastra un historial reciente de fallas encadenadas en su red de transmisión. Hace apenas dos semanas, el disparo de la línea de 220 kV Nuevitas-Las Tunas provocó otra desconexión regional masiva que dejó sin servicio a cinco provincias consecutivas: Las Tunas, Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo. Días antes de aquel episodio, una fuerte oscilación en las líneas de alta tensión provocó la salida imprevista de la Unidad 1 de la termoeléctrica Felton. La recurrencia de estos eventos evidencia la extrema vulnerabilidad de la infraestructura eléctrica nacional, incapaz de resistir perturbaciones operativas menores sin fragmentarse en bloques aislados.
El impacto de la desconexión provocó alarma e indignación entre los residentes de Santiago de Cuba y Guantánamo, quienes ya sufrían cortes programados de más de veinte horas diarias por déficit crónico de combustible. La falta total de electricidad paralizó el bombeo de agua potable, interrumpió las comunicaciones móviles y afectó la conservación de alimentos en miles de hogares en medio de altas temperaturas. A través de las redes sociales, los ciudadanos expresaron su desesperación por la inestabilidad del servicio y la falta de garantías sobre los tiempos de recuperación. La desconexión del SEN complica aún más la dinámica económica local, deteniendo actividades comerciales, trámites bancarios y servicios esenciales.

Hasta este 25 de octubre de 2026, brigadas técnicas de la Unión Eléctrica continúan trabajando en las subestaciones de Cueto y Renté para rearmar los esquemas de transmisión y sincronizar gradualmente las plantas generadoras. El restablecimiento del servicio se proyecta lento y condicionado a la disponibilidad de generación térmica en el área oriental, donde varias unidades generadoras permanecen en avería o bajo mantenimiento. Las autoridades provinciales advirtieron que la reconexión se realizará de forma paulatina para no desestabilizar la frecuencia del sistema interconectado. Mientras tanto, la población de ambas provincias orientales aguarda en la penumbra el retorno de un servicio eléctrico que sigue mostrando síntomas de agotamiento estructural.
