Dólar a 800 pesos e incendio en una termoeléctrica: ¿cuánto puede resistir la economía cubana?
Cuba afrontó el 16 de octubre dos noticias que muestran la profundidad de sus dificultades económicas: un nuevo máximo del dólar en el mercado informal y un incendio en la central termoeléctrica Ernesto Guevara de la Serna. La divisa estadounidense llegó a una referencia de 800 pesos cubanos, según la información recogida por EFE. Ese mismo día, la Unión Eléctrica informó de un siniestro en la unidad número uno de la instalación ubicada en Santa Cruz del Norte, Mayabeque. El incidente se produjo cuando el sistema eléctrico ya enfrentaba una severa insuficiencia de generación. Aunque ambos acontecimientos coincidieron, los datos disponibles no permiten afirmar que el incendio causara el aumento del dólar de esa jornada.
El fuego comenzó a las 6:55 de la mañana, de acuerdo con el parte de la Unión Eléctrica reproducido por Granma. «Se produce un incendio de grandes proporciones en la unidad número 1 de la termoeléctrica Santa Cruz», señaló la comunicación oficial. La Agencia Cubana de Noticias también confirmó el incidente en la central Ernesto Guevara, situada en la provincia de Mayabeque. La salida de esa unidad añadió presión sobre una red que necesita equilibrar constantemente la generación disponible y el consumo. La confirmación del incendio, sin embargo, no basta para determinar cuánto tiempo permanecerá detenida la máquina ni cuál será el alcance definitivo de las reparaciones.

El parte recogido en la información facilitada situó la disponibilidad prevista para el horario de mayor consumo en 740 megavatios, frente a una demanda de 2.900 megavatios. También indicó una afectación estimada de 2.190 megavatios, equivalente aproximadamente al 75,5% de esa demanda. Conviene precisar el significado de esa afectación: el porcentaje expresa una relación entre potencia desconectada y demanda prevista, no una medición directa del territorio o de la población sin servicio. Además, una previsión para la noche no debe presentarse automáticamente como un resultado final ya comprobado. Por tanto, la formulación más precisa es que se anticipaba una interrupción equivalente a unas tres cuartas partes de la demanda máxima, según las cifras del parte citado.
En el mercado cambiario, EFE informó que la referencia informal del dólar subió dos pesos respecto a la jornada anterior y alcanzó los 800 pesos cubanos. La agencia también situó al euro en 890 pesos. Esas cifras proceden de un indicador no oficial del mercado informal y no de una tasa fijada por el Banco Central de Cuba. Para el segmento III, EFE recogió una cotización oficial de 696 pesos por dólar, establecida el martes de esa semana. La diferencia entre ambas referencias era de 104 pesos por cada dólar, aunque su comparación no significa que cualquier persona pudiera comprar divisas sin restricciones a la tasa oficial.
La coexistencia de varios tipos de cambio añade complejidad al panorama monetario. Según EFE, continuaban vigentes las tasas de 24 y 120 pesos por dólar para otros segmentos del sistema oficial. La agencia explicó al anunciarse el nuevo esquema, en diciembre de 2025, que el Banco Central había incorporado una tercera tasa para determinadas operaciones con divisas. La ministra-presidenta de esa institución, Juana Lilia Delgado, la describió entonces como «flotante» y orientada a mantener un «precio competitivo» según la oferta y la demanda. Ese diseño confirma que hablar de un único dólar oficial resulta insuficiente para explicar cómo operan los distintos participantes de la economía cubana.
La subida cambiaria coincide con un aumento sostenido de los precios. EFE informó, a partir de datos oficiales, que la inflación interanual del mercado formal alcanzó el 28,44% en septiembre, mientras la variación mensual fue del 3,37%. Son mediciones diferentes: la primera compara los precios con septiembre del año anterior y la segunda con agosto. La agencia advirtió que esas estadísticas no recogen toda la evolución de los precios del mercado informal. También señaló que el Gobierno cubano ha cuestionado el indicador cambiario no oficial, al que atribuye efectos especulativos y desestabilizadores. Esa discrepancia no elimina el problema que muestran las propias cifras oficiales: el encarecimiento persistente de los bienes y servicios.
La crisis eléctrica y la depreciación del peso aparecen juntas en esta noticia, pero requieren respuestas y evaluaciones distintas. Para la termoeléctrica, las preguntas inmediatas son qué equipos resultaron dañados y cuándo podrán reincorporarse al sistema. En el ámbito monetario, queda por comprobar si el mercado oficial puede reducir la distancia con las referencias informales y mejorar el acceso efectivo a divisas. EFE sitúa el deterioro económico en un contexto de problemas estructurales internos y mayor presión estadounidense durante 2026. La discusión de fondo no se limita, por tanto, al récord de una jornada: ¿qué cambios permitirían recuperar generación eléctrica y estabilidad monetaria sin trasladar nuevos costos a una población que ya enfrenta una inflación elevada?
