Papa León XIV camina y come tras la cirugía, pero los análisis pendientes definirán el siguiente paso.
El papa León XIV presenta una recuperación postoperatoria normal un día después de ser operado de un nódulo en el pulmón derecho, según el boletín médico difundido por la Santa Sede el 14 de octubre. Los análisis de sangre y la radiografía de tórax realizados esa mañana mostraron valores dentro de los límites esperados para el procedimiento. El pontífice, de 71 años, recibió fisioterapia respiratoria, comenzó a caminar por su habitación y retomó su alimentación habitual. Los médicos Luigi Carbone y Stefano Margaritora informaron que «la evolución sigue según lo previsto». La buena evolución inicial, sin embargo, no responde todavía a la pregunta central: si el tumor se extendió y si hará falta algún tratamiento adicional.
La intervención se realizó el martes 13 de octubre en el Policlínico Universitario Agostino Gemelli de Roma. El equipo de cirugía torácica, encabezado por Margaritora, extirpó el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una cirugía torácica videoasistida. La operación duró aproximadamente 90 minutos, aunque el papa permaneció unas tres horas en el quirófano. La Santa Sede describió el procedimiento como exitoso y afirmó que no hubo complicaciones. Tras despertar de forma normal y pasar un breve periodo de observación, León XIV regresó a su habitación en la décima planta del hospital.

El examen histológico realizado durante la cirugía confirmó un adenocarcinoma pulmonar, el tipo de cáncer de pulmón más frecuente. El Vaticano había informado antes de la operación que se trataba de un nódulo localizado y detectado en una fase muy temprana. El propio pontífice había explicado el 11 de octubre que los médicos consideraban conveniente intervenir y que, siguiendo sus recomendaciones, había decidido operarse. «Se ha detectado en una fase muy temprana y está bien localizado», dijo entonces, según Vatican News. Esa descripción previa explica por qué el equipo médico optó por la cirugía, aunque el diagnóstico definitivo se confirmó durante la intervención.
El próximo paso médico será analizar el tejido extirpado, incluidos los ganglios linfáticos, para determinar si existen señales de propagación. Esos resultados permitirán establecer el estadio de la enfermedad y decidir si se requiere quimioterapia, inmunoterapia u otro tratamiento complementario. El boletín vaticano no mencionó todavía ninguna terapia adicional. El especialista Stephen Liu, del Lombardi Comprehensive Cancer Center de la Universidad de Georgetown, explicó a Associated Press que el diagnóstico por sí solo no basta para definir el pronóstico. «Mientras conocemos el diagnóstico, ahora necesitamos conocer el estadio», afirmó.
La información disponible permite distinguir entre dos aspectos: la recuperación inmediata y el pronóstico oncológico. La primera parece avanzar sin contratiempos, con movilización temprana, ejercicios respiratorios y alimentación normal. La segunda depende de los estudios pendientes sobre el tamaño del tumor, el número de focos afectados y el estado de los ganglios linfáticos. Juanita Mora, vocera médica de la American Lung Association, señaló a AFP que el adenocarcinoma tiene un pronóstico muy favorable cuando se detecta temprano y puede extirparse quirúrgicamente. Sus palabras no permiten predecir el caso concreto del papa, pero ayudan a entender por qué los médicos insisten en esperar los resultados completos.

Mientras el pontífice se recupera, la Iglesia mantuvo actividades y oraciones públicas por su salud. El cardenal Luis Antonio Tagle, decano del Colegio Cardenalicio, presidió la misa de cierre del encuentro «A diez años de Amoris laetitia: anunciar el Evangelio con las familias». Tagle leyó la homilía que León XIV había preparado por escrito y explicó que actuaba con un mandato especial del Santo Padre. Durante la celebración, una de las intenciones pidió que el papa pudiera sentir el consuelo de la presencia del Señor y el apoyo de la oración de toda la Iglesia. La señal oficial del Vaticano también transmitió oraciones especiales por su restablecimiento durante la mañana.
La Santa Sede mantiene la previsión de una hospitalización de aproximadamente una semana, mientras se completan los controles posteriores a la cirugía. El calendario oficial del pontífice incluye un viaje apostólico a Uruguay, Argentina y Perú del 6 al 17 de noviembre de 2026, aunque la Santa Sede no ha comunicado cambios relacionados con esa agenda. Associated Press señala que los oncólogos suelen recomendar esperar unas tres semanas antes de volar tras una cirugía, un plazo que dependería de la evolución concreta del papa. Por ahora, la información oficial se limita a confirmar una convalecencia sin complicaciones y a esperar los estudios pendientes. La pregunta abierta es cómo se ajustarán las actividades del pontificado si los análisis exigen un tratamiento adicional o un periodo de reposo más largo.
