¿Qué ocurre cuando una avería eléctrica obliga a mover pacientes críticos en Matanzas?

Una falla eléctrica en el Hospital Julio M. Aristegui Villamil de Cárdenas llevó a las autoridades sanitarias de Matanzas a organizar el traslado de pacientes de terapia intensiva hacia el Hospital Provincial Clínico Quirúrgico Docente Faustino Pérez. La Dirección General de Salud provincial explicó que las labores técnicas requieren desconectar el suministro eléctrico de la institución. La decisión busca evitar que la interrupción afecte a personas que dependen de equipos de soporte vital, monitoreo continuo y otros servicios críticos. La información oficial difundida por el periódico provincial Girón no precisó cuántos pacientes serán movilizados, cuánto durará el corte ni cuándo concluirán las reparaciones.

El Hospital Faustino Pérez fue designado como centro receptor porque dispone de medicamentos, recursos materiales, personal sanitario y condiciones logísticas para atender a los enfermos críticos. Las autoridades también informaron que se habilitará un salón de emergencias y que permanecerán operativos los servicios de urgencias pediátricas y de adultos. Un equipo multidisciplinario coordina la atención entre ambas instituciones. Para familias y pacientes, la Dirección de Salud habilitó dos teléfonos de información: 45 253910, del Centro de Coordinación del SIUM Provincial, y 45 253937, del Puesto de Dirección del Hospital Faustino Pérez.

El Hospital Faustino Pérez habilitó áreas de emergencia y personal sanitario para recibir a los enfermos de cuidados críticos. (Imagen de cortesía)

La denuncia inicial provino del activista Christian Arbolaez, quien afirmó que el hospital permanecía sin electricidad desde las primeras horas de la jornada. «¡Una situación alarmante en un hospital donde la electricidad es indispensable para salvar vidas!», expresó, según el material facilitado. Arbolaez también dijo haber recibido reportes sobre la llegada de más de siete ambulancias y sobre un cuerpo de guardia completamente lleno. Atribuyó la falla a la caída de una fase eléctrica y estimó que las reparaciones podrían demorar al menos una semana. Esos detalles, sin embargo, no han sido confirmados por la Dirección de Salud ni por Girón, por lo que deben tratarse como versiones no verificadas oficialmente.

El caso se produce en una provincia que ya ha tenido que reorganizar servicios sanitarios por dificultades energéticas. En febrero de 2026, la directora provincial de Salud Pública, Yamira López García, explicó a Girón que el sector prioriza la atención materno-infantil, los pacientes oncológicos, las urgencias médicas y las personas en hemodiálisis. En aquella contingencia, se suspendieron temporalmente las cirugías electivas, aunque se mantuvieron las urgentes, oncológicas y pediátricas. También se reordenaron consultas, recursos y personal para proteger los servicios que necesitan electricidad.

López García reconoció entonces que la situación exigía decisiones constantes. «Esta es una situación sobre la que no tenemos todas las respuestas ni todas las soluciones», declaró. «Sería un día a día, un minuto a minuto, pero el sistema va a mantenerse activado en su totalidad». La funcionaria explicó que se movieron refrigeradores, vacunas y el banco de sangre hacia instalaciones protegidas con electricidad. También se optimizó el transporte sanitario y se dispusieron 16 ambulancias para urgencias y emergencias. Esas medidas muestran que los traslados no son una decisión aislada, sino parte de un plan de contingencia frente a limitaciones energéticas.

El Hospital Julio M. Aristegui Villamil ya había enfrentado una emergencia parecida en marzo de 2025, durante un apagón masivo en Cuba. En esa ocasión, la falta de generación de respaldo obligó a derivar pacientes graves hacia otros centros de Matanzas. Fueron trasladados dos personas que necesitaban ventilación mecánica, tres embarazadas y seis niños con problemas respiratorios. Los destinos fueron el Hospital Comandante Faustino Pérez y el Hospital Pediátrico Provincial, que contaban con áreas con suministro eléctrico. El antecedente demuestra que la vulnerabilidad eléctrica no es un hecho nuevo para la red asistencial de la provincia.

La inversión pública también ha intentado reducir esos riesgos. Girón informó en 2023 que la terapia intensiva del Hospital Faustino Pérez fue remodelada en 2022, con renovación del sistema eléctrico, gases medicinales, enchapes y falso techo. Ese mismo reporte señaló que la Unidad Quirúrgica del Hospital Julio Aristegui Villamil contaba con seis quirófanos, dos salas de recuperación y áreas de esterilización. Aun así, una avería puede afectar incluso a instalaciones con equipos renovados si la falla compromete el suministro general. La pregunta que queda abierta es cómo se garantizará, de manera verificable, la disponibilidad de energía de respaldo en los servicios donde cada minuto puede ser decisivo.