«Deberían protegerla»: ¿qué muestran los mensajes de Ryan Reynolds sobre la crisis de Blake Lively?
Ryan Reynolds pidió que Sony Pictures defendiera públicamente a Blake Lively durante la controversia que acompañó la promoción de It Ends With Us en agosto de 2024. Los mensajes reproducidos en la información facilitada muestran su frustración ante las críticas que recibía su esposa y su deseo de que el estudio respondiera con mayor firmeza. Una de sus expresiones fue directa: «Deberían proteger a B», en referencia a Blake. La difusión de esas conversaciones en octubre de 2026 vuelve a poner el foco en cómo se gestionó aquella crisis de imagen. Sin embargo, los mensajes reflejan la interpretación y las exigencias de Reynolds; no prueban por sí solos todas las acusaciones que después llegaron a los tribunales.
Las conversaciones atribuidas al actor se produjeron con el agente Warren Zavala, no en un intercambio directo con un portavoz oficial de Sony. Según el relato suministrado, Reynolds le pidió que el estudio presentara las críticas como parte de una campaña coordinada contra Lively. El 17 de agosto escribió: «¡Tienen que plantearlo de la manera correcta! Esto no es difícil». También afirmó que había preparado una declaración para Sony, aunque esa versión no se publicó. La diferencia importa: exigir una respuesta pública, redactar un borrador y lograr que una empresa lo emita son tres actuaciones distintas.

El contenido de la película ayuda a entender por qué su promoción generó una discusión sensible. Sony describe oficialmente It Ends With Us como la historia de Lily Bloom, interpretada por Lively, una mujer que intenta construir una nueva vida en Boston y abrir una floristería. Su relación con Ryle Kincaid, personaje de Justin Baldoni, la enfrenta a comportamientos que le recuerdan a su padre violento. La presentación del estudio señala que Lily debe encontrar la fuerza para romper ese patrón y añade recursos para personas que sufren abuso. Esa descripción sitúa la violencia en el centro del relato, aunque no permite determinar si cada entrevista o pieza promocional trató el tema de manera adecuada.
Reynolds consideraba que Sony no estaba respondiendo a la altura del daño que percibía. «Sony tiene que dar un paso al frente de verdad. ¡BASTA YA!», escribió en uno de los mensajes reproducidos. En otro, manifestó que Lively había dormido poco y perdido momentos con sus hijos durante el trabajo en la película. El texto facilitado también recoge el respaldo público que Sony expresó en diciembre de 2024: «Reiteramos plena y firmemente ese apoyo hoy». Esa declaración posterior no demuestra que el estudio compartiera en agosto cada afirmación de Reynolds, ni permite reconstruir todas las razones de sus decisiones internas.
La disputa judicial comenzó formalmente cuando Lively presentó una denuncia administrativa ante el Departamento de Derechos Civiles de California el 20 de diciembre de 2024. Una resolución federal confirma que acusó a Baldoni y a otros involucrados de acoso sexual y represalias relacionadas con el rodaje y la promoción. El 31 de diciembre presentó una demanda ante el tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York. Posteriormente, las partes vinculadas a Wayfarer demandaron a Lively, Reynolds, su publicista Leslie Sloane y la empresa Vision PR, y después añadieron reclamaciones contra The New York Times. Esa secuencia documenta la existencia de acusaciones contrapuestas, pero no convierte las alegaciones de ninguna parte en hechos judicialmente probados.
El documento judicial consultado permite precisar uno de los resultados económicos mencionados en la noticia. El juez Lewis J. Liman concedió a Lively 363.245,40 dólares en honorarios de abogados y 44.206,35 dólares en costas, no una cantidad exacta de 400.000 dólares. La solicitud ascendía a 8.035.040,88 dólares entre ambos conceptos. El tribunal limitó el reembolso a gastos razonables relacionados con la defensa frente a la reclamación de difamación y rechazó incluir todo el trabajo del litigio. «El tiempo dedicado a relaciones con los medios y a la cobertura de prensa no es compensable», concluyó el juez, en traducción del texto de la resolución.
Ese pronunciamiento muestra por qué deben separarse la defensa pública de una reputación y las decisiones jurídicas sobre una demanda. La resolución de honorarios no determina por sí sola si ocurrió cada conducta denunciada durante el rodaje. Tampoco los mensajes privados de Reynolds resuelven si todas las críticas a la promoción fueron espontáneas, organizadas o una combinación de ambas. Lo que sí aportan, según su reproducción en la noticia, es una visión de cómo trató de conseguir apoyo institucional para Lively. La pregunta que queda abierta para la industria es cuándo un estudio debe intervenir para proteger a sus profesionales y cómo hacerlo sin presentar una estrategia de comunicación como si fuera una conclusión judicial.
