Una inyección letal que no mató: ¿qué falló en la ejecución de Christa Pike?
Christa Gail Pike seguía con vida después de que Tennessee intentara ejecutarla por inyección letal el miércoles 30 de septiembre. Testigos citados por Associated Press informaron que recibió dos dosis del fármaco previsto y que más tarde fue trasladada en ambulancia a un centro médico. El Departamento Correccional del estado confirmó el traslado, pero no explicó en su comunicado por qué el procedimiento no produjo la muerte. Pike, de 50 años, había sido condenada por el asesinato de Colleen Slemmer, de 19, cometido en 1995. El gobernador Bill Lee detuvo la ejecución que aún quedaba programada para este año mientras se examina lo ocurrido. ¿Cómo se llegó a un intento de ejecución fallido tres décadas después de aquel crimen?

Pike y Slemmer eran alumnas de un centro de formación laboral Job Corps en Knoxville. Según los registros judiciales, el 12 de enero de 1995 Pike condujo a Slemmer hasta una zona apartada, acompañada por su novio, Tadaryl Shipp, y otra joven. Allí atacaron a la víctima durante un episodio que, de acuerdo con la declaración de Pike recogida por el tribunal, duró entre media hora y una hora. Slemmer murió por las lesiones sufridas; la investigación documentó también que Pike conservó un fragmento de su cráneo y después se lo mostró a otras estudiantes. No hace falta reproducir cada herida para comprender la gravedad del hecho ni perder de vista a quien murió: Colleen Slemmer.
Un jurado declaró a Pike culpable de asesinato premeditado en primer grado y de conspiración para cometer asesinato. La condenó a muerte por el primer delito y le impuso 25 años de prisión por el segundo. En 1998, el Tribunal Supremo de Tennessee confirmó la condena y rechazó los argumentos planteados en su apelación directa. En la sentencia se consideraron, entre otras circunstancias agravantes, la crueldad del asesinato y el propósito de impedir una posible denuncia. Shipp recibió cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional: tenía 17 años cuando ocurrió el crimen, mientras que Pike tenía 18.
Esa diferencia de edad y pena ha sido uno de los puntos discutidos por la defensa de Pike. Sus abogados también han sostenido que los abusos sufridos durante su infancia y sus problemas de salud mental no recibieron una valoración suficiente al decidir la condena. Pike reconoció la magnitud del daño causado en una declaración presentada con su petición de clemencia: «Le quité la vida a la hija, hermana y amiga de alguien», dijo, y añadió que ahora le horroriza pensar que fue capaz de cometer el crimen. May Martinez, madre de Slemmer, pidió que se cumpliera la sentencia y expresó a AP el dolor que arrastra: «No pasa un día, ni un minuto, en que no piense en Colleen». Ninguno de esos testimonios elimina el otro; muestran las vidas y las preguntas que siguen presentes en este caso.
La ejecución estaba fijada inicialmente para la mañana del 30 de septiembre en la prisión de máxima seguridad de Riverbend, en Nashville. Poco antes, un tribunal federal de apelaciones ordenó suspenderla para estudiar una reclamación de la defensa sobre la consideración de los antecedentes de abuso de Pike. La fiscalía recurrió y el Tribunal Supremo de Estados Unidos dejó sin efecto esa suspensión horas después. La jueza Sonia Sotomayor discrepó y escribió que anularla impedía «innecesariamente» que el tribunal de apelaciones examinara debidamente la reclamación. Una vez despejado el obstáculo judicial, Tennessee reanudó el procedimiento esa misma noche.
Según los testigos de AP, los funcionarios administraron lo que parecían ser dos dosis de pentobarbital. Pike continuó respirando y se la escuchó roncar después de que se cerrara la cortina que separaba a los testigos de la cámara de ejecución. Sus abogados pidieron a los tribunales que detuvieran el proceso y que se le prestara atención médica, alegando que sufría un «dolor innecesario». El Departamento Correccional sostuvo, por su parte, que había seguido «cada paso» del protocolo autorizado y que este no permitía procedimientos adicionales a los realizados. Esas son las versiones comunicadas hasta ahora; la causa médica o técnica del fallo no ha sido establecida públicamente.

El gobernador Lee suspendió la única ejecución restante prevista en Tennessee para 2026 tras este intento fallido. AP recordó que en mayo el estado ya había cancelado otra ejecución, la de Tony Carruthers, después de que el equipo no consiguiera colocar una vía intravenosa durante más de una hora. Aquel episodio fue distinto: en el caso de Pike sí se administró el fármaco, según los testigos. Tennessee no ejecuta a una mujer desde hace al menos dos siglos, aunque los registros históricos más antiguos son incompletos. Mientras Pike recibe atención médica y el estado revisa su procedimiento, quedan dos exigencias de información que no deberían competir entre sí: esclarecer qué pasó el miércoles y tratar con respeto la memoria de Colleen Slemmer y a su familia.
