La Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció que trabaja en sus primeras directrices para impulsar el desarrollo de nuevos anticonceptivos masculinos, una iniciativa que busca ampliar las opciones disponibles actualmente y avanzar hacia una «responsabilidad compartida» entre hombres y mujeres en materia de planificación familiar. El anuncio coincide con la conmemoración del Día Mundial de la Contracepción, que se celebra este 26 de septiembre, y responde a una necesidad largamente señalada por expertos en salud reproductiva: mientras las mujeres cuentan con una amplia gama de métodos —desde píldoras y parches hasta implantes y dispositivos intrauterinos—, los hombres solo disponen de preservativos, coito interrumpido y vasectomía. La OMS busca establecer qué características deberían tener estos futuros métodos y entregar orientaciones más claras a investigadores y desarrolladores que trabajan en nuevas alternativas de contracepción para hombres, con el objetivo de acelerar su llegada al mercado y garantizar que cumplan con estándares de seguridad, eficacia y asequibilidad.
Como parte de esta iniciativa, la OMS ha publicado su primer Perfil de Producto Objetivo (TPP, por sus siglas en inglés) para métodos anticonceptivos masculinos, un documento que establece las características mínimas y óptimas que deberían cumplir los futuros productos. El marco aborda tres estrategias principales: suprimir la producción de espermatozoides, inhibir su función o bloquear su transporte a través de los conductos deferentes. Para cada enfoque, se definen parámetros de eficacia, seguridad, reversibilidad, aceptabilidad y asequibilidad, proporcionando un marco común para el desarrollo y la evaluación de estos métodos. El documento también establece criterios concretos de eficacia: para los métodos que suprimen la producción espermática, el objetivo mínimo es que el 90% de los hombres alcance concentraciones de espermatozoides de 1 millón o menos por mililitro en un plazo de 12 semanas, con una tasa acumulada de embarazos de no más de 7 por cada 100 parejas durante 12 meses de uso. El objetivo óptimo es que el 95% alcance ese nivel en 8 semanas, con una tasa de embarazo del 3% o menos. Además, se recomienda que los métodos que interrumpan la espermatogénesis o inhiban la función espermática tengan un costo de entre 5 y menos de 30 dólares al mes para países de ingresos bajos y medios, con el fin de garantizar su accesibilidad en las regiones que más los necesitan.
Actualmente se investigan diversas alternativas anticonceptivas masculinas, tanto hormonales como no hormonales, y varios candidatos se encuentran en fases avanzadas de ensayos clínicos. El método más avanzado es un gel hormonal que combina testosterona con un progestágeno (NES/T), aplicado diariamente en hombros y brazos, que ya ha completado la fase 2b de ensayos y prepara la fase 3. También se investigan candidatos orales como el DMAU y el 11β-MNTDC, que buscan ofrecer una opción de píldora diaria para hombres. Entre las alternativas no hormonales, destacan los hidrogeles inyectables que bloquean temporalmente los conductos deferentes, como ADAM (en fase 1) y Plan A, así como el método RISUG, desarrollado en India, que ya completó las fases 1 y 2. La OMS estima que los candidatos más prometedores podrían tardar entre 5 y 10 años en llegar al mercado, dependiendo de los resultados de los ensayos clínicos y de la aprobación regulatoria. Las investigaciones citadas por el organismo muestran que la demanda potencial es alta: un estudio realizado en Colombia, Ghana, Marruecos y Togo encontró que más del 75% de las parejas encuestadas estaría dispuesta a utilizar un nuevo anticonceptivo masculino, mientras que más del 85% de las mujeres confiaría en que su pareja asumiera la responsabilidad de usarlo. Otra encuesta en Bangladés, Vietnam, Kenia, Nigeria, República Democrática del Congo, Costa de Marfil y Estados Unidos reveló que el 61% de los participantes estaría interesado en probar estos métodos una vez disponibles, siendo las píldoras orales, los geles tópicos y los parches las opciones preferidas por encima de inyecciones e implantes.
