Starship apunta a la órbita por primera vez: ¿el vuelo que puede cambiar el futuro de SpaceX?
SpaceX prepara para el 22 de septiembre el vuelo de prueba número 14 de Starship, una misión que buscará llevar la etapa superior del megacohete a la órbita terrestre por primera vez. La ventana de lanzamiento comenzará a las 7:15 a. m., hora central de Estados Unidos, desde Starbase, en Texas, y tendrá una duración de 75 minutos. La fecha todavía depende de la aprobación regulatoria y de las condiciones técnicas y meteorológicas previas al despegue. Si el plan se cumple, Starship alcanzará una altitud aproximada de 275 kilómetros y realizará cerca de seis vueltas alrededor de la Tierra durante una misión de casi 10 horas. ¿Será este el momento en que el vehículo más ambicioso de SpaceX deje atrás los vuelos suborbitales y demuestre que puede operar en el espacio de forma prolongada?
La misión tendrá además una meta comercial y tecnológica: desplegar 26 satélites Starlink V3, la tercera generación de la red de internet satelital de SpaceX. A diferencia de lanzamientos anteriores con cargas de prueba, estos satélites están destinados a incorporarse de manera operativa a la constelación Starlink. El objetivo representa un cambio importante porque sería la primera vez que Starship genera ingresos para la división de lanzamientos de SpaceX, aunque el cliente pertenece a otra unidad de la misma compañía. Cada satélite V3 está diseñado para aumentar la capacidad de transmisión de la red y ampliar la cobertura de internet de banda ancha desde órbita baja. El éxito del despliegue permitiría probar que Starship no solo puede llegar al espacio, sino también transportar cargas útiles reales y colocarlas en una trayectoria estable.
Los 13 vuelos anteriores de Starship han permitido ensayar despegues, separación de etapas, reencendidos de motores, reentradas y maniobras de aterrizaje controlado. El vuelo 13, realizado en julio, siguió una trayectoria suborbital y permitió que la nave alcanzara el espacio antes de regresar a la Tierra sin completar una órbita. Durante aquella prueba, Starship desplegó 20 satélites V3 de demostración, que no estaban destinados a permanecer activos y se desintegraron durante el regreso atmosférico alrededor de 20 minutos después. La etapa superior llegó al océano Índico en un aterrizaje controlado y no explotó de inmediato, lo que permitió recuperar parte de la nave para análisis. Ese resultado ayudó a los ingenieros a estudiar daños, comportamiento estructural y componentes que ahora han sido modificados para el vuelo 14.
Uno de los cambios más relevantes está en el escudo térmico de Starship. Esta parte del vehículo debe resistir temperaturas extremas cuando la nave vuelva a entrar en la atmósfera terrestre a alta velocidad. SpaceX explicó que aplicó modificaciones adicionales a los materiales y al diseño del escudo después de examinar la etapa superior recuperada tras el vuelo previo. La empresa necesita resolver este desafío para cumplir su objetivo de reutilización rápida, porque una nave que no pueda sobrevivir a la reentrada no puede volver a volar de forma frecuente. Durante el vuelo 14, la misión está diseñada para terminar con un amerizaje controlado en el océano Pacífico, al oeste de Chile, en lugar de intentar una recuperación física de la nave.
El vuelo no incluirá el intento de captura con la torre de lanzamiento, una maniobra que SpaceX ha explorado para recuperar Starship y su propulsor Super Heavy sin necesidad de aterrizajes convencionales. Elon Musk había planteado que la torre de Starbase podría atrapar la etapa superior mediante sus brazos mecánicos, conocidos popularmente como “chopsticks”. Sin embargo, la empresa decidió aplazar ese ensayo para no exponer la plataforma de lanzamiento a una explosión o daño estructural durante una fase todavía experimental. El propulsor Super Heavy tampoco será recuperado en esta misión, debido a cambios de hardware y software incorporados después de los problemas detectados en el vuelo 13. La prioridad del 22 de septiembre será alcanzar la órbita y completar las maniobras planificadas, no conseguir una recuperación espectacular frente a las cámaras.
Una de las dificultades del ensayo anterior estuvo relacionada con el reinicio de motores del propulsor después de la separación de Starship. Ese procedimiento es esencial para que el Super Heavy pueda regresar de forma controlada hacia la zona de lanzamiento o hacia el océano. SpaceX informó que realizó una nueva ronda de ajustes en componentes físicos y programas de control para corregir los fallos identificados. En el vuelo 14, el propulsor será dirigido al golfo de México, donde realizará un amerizaje previsto sin intentar volver a la torre. Esta estrategia permite recoger datos de vuelo con menor riesgo para la infraestructura de Starbase y para futuras operaciones. ¿Qué tan cerca está SpaceX de convertir el regreso y reutilización del enorme propulsor en una operación rutinaria?
Starship es el eje de los planes de SpaceX para reemplazar gradualmente a los cohetes Falcon 9 y Falcon Heavy y realizar misiones de mayor capacidad. La compañía de Elon Musk busca que el sistema permita vuelos frecuentes, reutilización rápida y el transporte de grandes cantidades de carga, satélites y eventualmente personas hacia la Luna y Marte. La NASA también ha seleccionado una versión de Starship como módulo lunar para su programa Artemis, por lo que el avance del vehículo tiene implicaciones más allá de las operaciones comerciales de SpaceX. El vuelo 14 no resolverá todos los desafíos del programa, pero representa un paso decisivo: deberá demostrar que la etapa superior puede mantenerse en órbita, liberar satélites y regresar de manera controlada. Si lo logra, la pregunta cambiará de “¿puede llegar Starship a la órbita?” a “¿cuándo podrá hacerlo de forma repetida, segura y reutilizable?”.
