Díaz-Canel pide producir más alimentos: ¿alcanzarán las 176 reformas para cambiar el campo cubano?

Miguel Díaz-Canel pidió al sector agropecuario cubano acelerar la producción de alimentos y aprovechar mejor las tierras disponibles, en medio de una crisis económica marcada por escasez, inflación y dificultades energéticas. El mandatario sostuvo un encuentro en el Palacio de las Convenciones con más de 60 representantes de la agricultura y la ganadería para analizar la aplicación de las 176 Transformaciones Económicas y Sociales aprobadas en junio. Durante la reunión afirmó que la producción agropecuaria debe ofrecer resultados con mayor rapidez que otros sectores. “Si hay un sector que tiene que dar resultados en un plazo más inmediato, es el sector de la producción agropecuaria”, expresó. ¿Puede un paquete de normas transformar la disponibilidad de alimentos si continúan los problemas de combustible, insumos, transporte y precios?

Díaz-Canel insistió en que el campo debe ocupar un lugar central en la recuperación económica. “El país se construye desde el surco, no desde una oficina”, señaló al dirigirse a campesinos, cooperativistas y trabajadores del sistema agropecuario. El gobernante sostuvo que el aporte del sector es “decisivo en momentos como este”, especialmente por la necesidad de garantizar alimentos para la población. También pidió “producir, producir eficientemente, usar bien la tierra” y mantener una relación adecuada entre gastos, costos y precios. El énfasis oficial se concentra en aumentar la producción y mejorar la comercialización, pero el desafío es lograr que esas metas se traduzcan en mayor oferta y precios más accesibles para las familias.

El viceministro de Agricultura, Telce Abdel González Morera, explicó que 162 de las 176 reformas inciden de manera directa o indirecta en el sector agropecuario. Según el funcionario, la agricultura ya se beneficia de la actualización de alrededor de 20 normas jurídicas. “Estamos ante un paquete legal integral”, afirmó, al describir cambios relacionados con tierra, genética, sanidad vegetal y animal, tecnología, producción, comercialización e insumos. González Morera aseguró que las nuevas disposiciones ofrecen mayor seguridad jurídica a los productores. Sin embargo, la verdadera prueba será comprobar si esa seguridad normativa se acompaña de recursos materiales, financiamiento, logística y mecanismos ágiles para tomar decisiones.

Mural en una pared blanca que muestra un hombre arando con un buey, la bandera cubana y palmeras, con texto rojo debajo

Entre las medidas anunciadas figura la modificación del régimen de uso y explotación de la tierra. El Gobierno plantea facilitar la entrega de terrenos ociosos y ampliar la capacidad de quienes quieran producir o aumentar sus áreas de cultivo. Las reformas también reconocen alianzas entre personas naturales, entidades jurídicas, empresas estatales, negocios privados y formas mixtas de gestión. Según la Presidencia, estos vínculos pueden ayudar a crear cadenas productivas nacionales y regionales que conecten la siembra, la transformación, el transporte y la venta de alimentos. La pregunta clave es si estas alianzas podrán consolidarse con suficiente autonomía o si enfrentarán los mismos obstáculos burocráticos que han limitado proyectos agrícolas en el pasado.

El nuevo marco también propone cambios en el modelo cooperativo. Las cooperativas tendrían mayores facultades para importar directamente insumos, combustibles y otros recursos, además de exportar productos sin depender de intermediarios estatales en todos los casos. Díaz-Canel afirmó que los productores podrán decidir “qué se produce, cómo se produce, en qué cantidades se produce y cómo se comercializa”. El Gobierno insiste en que la autonomía cooperativa será más real y que el Fondo de Fomento Agrícola será descentralizado a nivel territorial. También se prevé la creación de un banco destinado al desarrollo y fomento de la actividad, junto con estímulos a la inversión extranjera y a los cubanos residentes en el exterior.

Agricultores recogen frijoles en un campo de Caimito, Cuba (REUTERS/Alexandre Meneghini/Archivo)

Las reformas incluyen además el fortalecimiento de la producción avícola y de la matriz energética en el campo. El Gobierno propone ampliar el potencial genético de la masa avícola, impulsar la comercialización de esas simientes y aumentar el uso de fuentes renovables de energía dentro de las actividades productivas. Estas líneas responden a problemas concretos: la dependencia del combustible afecta el bombeo de agua, el traslado de cosechas, la conservación de alimentos y el funcionamiento de granjas. La producción agrícola no termina en el surco, pues necesita fertilizantes, semillas, electricidad, maquinaria, refrigeración, carreteras y mercados donde vender sin pérdidas. ¿Podrá el sector avanzar si esas piezas de la cadena continúan funcionando de manera limitada o irregular?

Díaz-Canel definió las 176 transformaciones como algo más profundo que una modificación legal. “No son un simple cambio de norma, son un cambio de lógica”, afirmó, al describir el paso de productores “ejecutores de planes” a “gestores del destino productivo de los alimentos para el país”. El planteamiento oficial busca que los actores agrícolas tengan mayor iniciativa, pero llega tras años de dificultades de abastecimiento y caída de la capacidad productiva. El Gobierno sostiene que la crisis está agravada por las sanciones de Estados Unidos y las restricciones en la llegada de combustible, mientras productores y consumidores siguen pendientes de resultados visibles en mercados y mesas familiares. Las reformas abren un nuevo escenario para el campo cubano, pero la pregunta sigue siendo directa: ¿cuándo podrá la población percibir una mejora real en la cantidad, variedad y precio de los alimentos?