Una masa de polvo procedente del Sahara comenzará a influir sobre Cuba desde este sábado 12 de septiembre y podría mantenerse, de forma aproximada, hasta el martes 15, según informó el Centro Meteorológico Provincial de Camagüey a través del Instituto de Meteorología. El episodio se prevé de intensidad baja a moderada y tendría una duración de cuatro a cinco días, aunque los modelos sitúan las concentraciones más altas entre el sábado y el lunes. La jornada con mayor influencia sería el domingo 13 de septiembre, por lo que las condiciones pueden variar de una localidad a otra a medida que evolucionen los vientos. La principal pregunta es cómo se sentirá este fenómeno en cada territorio: ¿predominará el cielo brumoso, habrá menor visibilidad o se notará sobre todo en la calidad del aire?
Los pronósticos analizados por los especialistas anticipan un aumento del Espesor Óptico de Aerosoles a 550 nanómetros, con valores estimados entre 0,3 y 0,4, superiores a la media habitual de septiembre. Este indicador no mide por sí solo el riesgo para cada persona, pero sí ayuda a describir cuánta materia suspendida hay en la columna de aire y cuánto puede afectar la transparencia de la atmósfera. En su aviso, el Centro Meteorológico Provincial de Camagüey precisó que las simulaciones muestran un “incremento notable” de ese parámetro durante la intrusión de polvo. La llegada de estas partículas puede dejar el cielo más opaco y limitar temporalmente la visibilidad, además de coincidir con cambios en las condiciones favorables para las lluvias.
Otra de las variables que seguirán las autoridades es el PM10, material particulado con un diámetro de hasta 10 micras que puede ser inhalado. El reporte indica que en algunas localidades los valores podrían superar la Concentración Máxima Admisible en superficie establecida por la norma cubana NC 1020:2014, en especial durante el fin de semana. Esto no significa que todos los lugares del país registrarán el mismo nivel ni que la superación sea segura, sino que es una posibilidad prevista por los modelos y que requiere seguimiento de los partes meteorológicos. Para entender la dimensión del aviso, la Organización Mundial de la Salud explica que los episodios de polvo desértico elevan la cantidad de material particulado y deterioran la calidad del aire.
Las precauciones son particularmente importantes para niños, adultos mayores y personas con asma, alergias, enfermedades respiratorias crónicas o afecciones cardiovasculares. La OMS advierte que la exposición a concentraciones altas de partículas puede agravar el asma y relacionarse con problemas respiratorios a corto plazo; también señala que el polvo de origen desértico constituye una fuente directa de contaminación atmosférica. Ante bruma visible o molestias como irritación de ojos, nariz o garganta, resulta prudente reducir los ejercicios prolongados al aire libre, cerrar puertas y ventanas si el polvo entra a la vivienda y cumplir los tratamientos médicos ya indicados. Quienes deben salir durante varias horas pueden valorar una mascarilla bien ajustada, preferiblemente N95 o equivalente, mientras que síntomas como falta de aire, silbidos al respirar o dolor en el pecho requieren atención médica.
El fenómeno no debe interpretarse como una razón para alarmarse, sino como una señal para informarse y ajustar las rutinas cuando sea necesario. Las autoridades meteorológicas recomendaron permanecer atentos a las actualizaciones oficiales, pues la hora exacta de inicio, la intensidad y el final de la influencia pueden cambiar según el comportamiento real de los vientos y las concentraciones de partículas. También conviene evitar difundir fechas o cifras como definitivas cuando el propio pronóstico habla de una permanencia “hasta aproximadamente” el martes 15. La conversación queda abierta: ¿están las comunidades siguiendo estos avisos con tiempo suficiente y qué medidas sencillas pueden adoptar las familias para proteger a quienes son más sensibles durante estos días?
