Lázaro Bainotti con el Fórmula 3 Sudamericana de su padre

Con apenas 15 años, Lázaro Bainotti ya está recorriendo un camino que para la mayoría de los pilotos comienza mucho más tarde, y su nombre empieza a aparecer entre las grandes promesas del automovilismo argentino. El joven nacido en Villa Carlos Paz creció prácticamente al lado de una de las zonas más importantes del deporte motor de Córdoba y tuvo en su padre, Mariano Bainotti, excompetidor de TC 2000, rally y Fórmula Súper Renault, una puerta de entrada a ese mundo. Su primer contacto con un karting llegó cuando tenía ocho años y, según contó el propio piloto, aquella experiencia fue suficiente para despertar una pasión que rápidamente se convirtió en un proyecto deportivo: “Una vez fui a andar un karting de alquiler acá al frente de mi casa y desde ese día me gustó”. Después llegaron las competencias de karting, los entrenamientos y el salto a los monoplazas, una transición que hizo a una edad particularmente temprana. Antes de cumplir 13 años ya había probado un auto de Fórmula y posteriormente comenzó a competir en Estados Unidos, donde encontró un escenario con mayores posibilidades para jóvenes pilotos.

La primera vez que se subió a un karting. Fue en abril de 2022 y tenía ocho años
La primera vez que se subió a un karting. Fue en abril de 2022 y tenía ocho años

El crecimiento de Bainotti comenzó a llamar todavía más la atención cuando empezó a obtener resultados fuera de Argentina. En 2025 compitió en la Fórmula FARA estadounidense y consiguió varios podios, mientras que posteriormente continuó su desarrollo en otras categorías formativas de monoplazas; ese recorrido le permitió sumar experiencia en circuitos que también forman parte del camino de jóvenes pilotos hacia categorías superiores. En 2026 dio otro paso al incorporarse al Ligier Junior Formula Championship, donde compite con un Ligier JS F4 y representa a Argentina en la clase Gen. 1, bajo la estructura Speed Factory. El campeonato oficial registra que logró su primera victoria de la temporada en NOLA Motorsports Park, mientras que también consiguió triunfos y podios en otras fechas, incluyendo una victoria en Mid-Ohio y nuevos podios en Road America y New Jersey Motorsports Park. Estos resultados ayudan a explicar por qué su nombre comenzó a ganar espacio entre quienes siguen las categorías de formación, aunque todavía sería apresurado convertir esos resultados en una garantía de futuro en la Fórmula 1.

La comparación con Max Verstappen también aparece inevitablemente alrededor de su trayectoria, aunque debe tomarse con cautela. Bainotti compite en Estados Unidos en una categoría de formación y comparte con el neerlandés el hecho de haber iniciado muy joven su recorrido en monoplazas, pero las circunstancias deportivas y los caminos hacia la Fórmula 1 son diferentes. Verstappen debutó en la Máxima con 17 años y 166 días y continúa siendo el piloto más joven en disputar un Gran Premio de Fórmula 1, según los registros oficiales de la categoría; antes de llegar allí había pasado por apenas una temporada completa de monoplazas y ya formaba parte del programa junior de Red Bull. Bainotti, por su parte, reconoce esa referencia y también ha explicado que observa las cámaras a bordo de circuitos estadounidenses en los que el propio Verstappen compitió durante su formación. Su propio objetivo tampoco deja lugar a dudas: “El sueño es llegar a la Fórmula 1 y ser campeón”, una declaración que refleja la magnitud de la meta, pero que todavía pertenece al terreno de las aspiraciones y no de las certezas.

Con su padre, Mariano, la primera vez que se subió a un monoposto. Tenía 12 años.
Con su padre, Mariano, la primera vez que se subió a un monoposto. Tenía 12 años.

Hay otro elemento que vuelve especialmente interesante su historia: el salto hacia Europa que se plantea para los próximos años. Bainotti recibió la licencia internacional de la Comisión Deportiva Automovilística del Automóvil Club Argentino y su planificación contempla continuar su formación en categorías europeas, un paso habitual para quienes buscan construir una trayectoria que pueda llevarlos hacia los campeonatos de mayor nivel. El propio ACA ha destacado en 2026 la importancia de los programas que conectan a jóvenes pilotos argentinos con estructuras europeas, como parte de la búsqueda de nuevos talentos nacionales para las categorías superiores. Sin embargo, la ruta hacia la Fórmula 1 tiene obstáculos concretos: la FIA establece requisitos de licencia y edad, y actualmente exige que un piloto tenga al menos 18 años para competir en un Gran Premio de F1, aunque existen disposiciones especiales para determinadas licencias de pruebas a partir de los 17 años. Eso significa que, por más prometedor que sea su presente, a Bainotti todavía le quedan años de competencia, adaptación, resultados y decisiones deportivas antes de que pueda hablarse seriamente de un asiento en la Máxima.

La expectativa también crece por el contexto del automovilismo argentino, especialmente después del regreso de Franco Colapinto a la Fórmula 1 en 2024, cuando se convirtió en el primer argentino en 23 años en disputar un Gran Premio y volvió a poner al país en el radar de la categoría. Bainotti reconoce precisamente ese efecto y considera que Colapinto abrió una puerta para las nuevas generaciones: “Nos está abriendo las puertas a muchos pilotos pequeños”, afirmó, mientras resumió el entusiasmo que provocó su llegada diciendo: “Ahora que Franco se subió al F1, todos quieren F1”. El cordobés incluso tiene una ambición que va más allá de la propia Fórmula 1, ya que sueña con conseguir la Triple Corona, que reúne el Gran Premio de Mónaco, las 500 Millas de Indianápolis y las 24 Horas de Le Mans, una hazaña que solo logró Graham Hill. Entonces surge la verdadera pregunta: ¿estamos ante el futuro piloto argentino de Fórmula 1 o simplemente frente a un adolescente con un talento excepcional que todavía tiene mucho camino por recorrer? Por ahora, los resultados permiten hablar de una promesa seria, pero será el tiempo, la competencia y su evolución en los próximos años los que determinen si aquel sueño termina convirtiéndose en realidad.