Un avión de carga de Amazon se salió de la pista al aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Miami (MIA) la tarde del domingo 6 de septiembre de 2026, se estrelló contra vehículos en una vía cercana y se incendió, en un accidente que dejó al menos cinco personas muertas y cinco heridas, según confirmaron autoridades locales y federales. El vuelo, identificado como Prime Air 7598, era operado por la aerolínea de carga 21 Air y correspondía a un Boeing 767-300 que había despegado desde San Juan, Puerto Rico, y tocó tierra en MIA alrededor de las 2:00 p. m. hora local. Tras sobrepasar el final de la pista, la aeronave cruzó la calle Northwest 67th Avenue, usada por trabajadores de bodegas y negocios del entorno aeroportuario, y embistió “múltiples vehículos”, según el reporte de Miami-Dade Fire Rescue. ¿Fue un error técnico, humano, una combinación de factores o algo distinto lo que llevó al avión a no detenerse a tiempo?
Testigos que estaban cerca describieron el momento como algo “surrealista” y “extremadamente fuerte”, con un ruido que sacudió el área y una columna de humo negro que se elevó sobre el aeropuerto. Grace Mercado, una de las personas que presenció el siniestro, relató que iba en un vehículo con su pareja cuando él preguntó: “Dios mío, ¿eso es un accidente de avión?”, y al mirar vio la aeronave fuera de la pista, envuelta en humo y detenida tras impactar varios autos. “Fue como una sacudida. Honestamente, no puedo compararlo con ninguna otra cosa”, dijo Mercado, quien añadió que al principio no vio ambulancias, pero en menos de un minuto ya había una masiva presencia de equipos de emergencia. ¿Cómo se procesa mentalmente un evento de esa magnitud cuando ocurre a pocos metros, en medio del tráfico cotidiano?
La respuesta de los servicios de emergencia fue inmediata: el Departamento de Bomberos de Miami-Dade informó que más de 60 unidades y alrededor de 200 efectivos llegaron al lugar en cuestión de segundos, encontrando el avión en llamas y trabajando para extinguir el fuego y rescatar a las víctimas. El jefe de Bomberos, Raied Jadallah, explicó que el siniestro atrapó al piloto y al copiloto en la cabina y a ocupantes dentro de los vehículos, y que una persona tuvo que ser extraída de debajo de un auto con equipos especializados de rescate técnico. Además, unidades de materiales peligrosos (HazMat) lograron apagar el motor y mitigar una fuga de combustible, mientras el aeropuerto activó un “ground stop” que suspendió todas las operaciones en tierra durante varias horas. ¿Qué tan preparada está una infraestructura como MIA para un accidente de estas dimensiones y qué lecciones podrían extraerse para otros aeropuertos?
Las autoridades confirmaron que cinco personas murieron y cinco resultaron heridas, tres de ellas en estado crítico y trasladadas a un centro de trauma, mientras otras dos fueron llevadas a hospitales locales con lesiones de menor gravedad. Sin embargo, hasta el cierre de esta información no se habían divulgado las identidades de las víctimas ni se había precisado si los fallecidos estaban a bordo de la aeronave, en los vehículos impactados o en ambos lugares. La alcaldesa de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, y la sheriff del condado, Rosie Cordero-Stutz, encabezaron conferencias de prensa en las que expresaron su pesar por la pérdida de vidas y aseguraron que las investigaciones estaban en curso. ¿Qué impacto tendrá este accidente en las familias de las víctimas, en los trabajadores del entorno aeroportuario y en la percepción pública sobre la seguridad del transporte de carga?
La investigación del siniestro quedó bajo la responsabilidad de la Administración Federal de Aviación (FAA) y de la Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB), que enviaron un equipo liderado por la presidenta de la NTSB, Jennifer Homendy, para determinar las causas del accidente. Amazon, por su parte, emitió un comunicado indicando que coopera “plenamente” con las autoridades y que las circunstancias del accidente están siendo investigadas, sin adelantar conclusiones. Mientras los investigadores revisan datos de vuelo, condiciones de la pista, meteorología, desempeño de frenos y posibles fallas mecánicas o humanas, la pregunta que queda abierta es clara: ¿qué cadena de decisiones y eventos llevó a que un Boeing 767-300 no lograra detenerse y terminara fuera de la pista con consecuencias fatales?
