Victoria Sinis, exgerente de una agencia de OnlyFans en Australia, aseguró que la plataforma de contenido para adultos “destruye” a hombres y mujeres y la describió como “una trampa sin fin” una vez que se abre la puerta a satisfacer cualquier deseo sexual. Sinis comenzó a trabajar como manager de creadoras durante la pandemia, buscando mejorar sus ingresos y reducir horas en el sector de la hospitalidad, pero con el tiempo abandonó la industria y encontró en la fe cristiana un nuevo marco de valores sobre la sexualidad. “Vengo de creer la mentira de que la liberación sexual y el empoderamiento sexual significaban acostarte con gente, mostrar tu cuerpo lo más posible y ganar dinero con eso. Ahora que llegué a la fe cristiana, veo las cosas con un conjunto de valores totalmente distinto”, afirmó en declaraciones a Fox News Digital. ¿Es posible separar el discurso del “empoderamiento” de los efectos que este tipo de plataformas tiene en la salud mental y las relaciones, o ambos forman parte de la misma ecuación?

Según su testimonio, la dinámica de OnlyFans y sitios similares genera un ciclo que se autoalimenta y que, en su visión, termina afectando tanto a quienes producen contenido como a quienes lo consumen. “Pintamos [la liberación sexual] como libertad, pero en realidad es lo que nos está aplastando. Es lo que te destruye, lo que te hace más inseguro, lo que te hace sentir peor”, sostuvo Sinis. Afirmó haber sido testigo directo del daño que, según ella, estas plataformas provocan en los hombres, al describir una “industria multimillonaria completa que apunta a los hombres, que busca aprovechar su punto más débil para volverlos adictos a estas plataformas y ganar dinero con ellos”. En su relato, esa adicción agrava la soledad, la depresión, la ansiedad y la desconexión, y dificulta construir relaciones sanas, lo que la lleva a concluir: “Estas plataformas son muy destructivas para los hombres, y tenemos que entender que cuanto más lo fomentamos, más estamos dañando tanto a hombres como a mujeres”. ¿Dónde debería trazarse el límite entre la libertad individual y la protección frente a modelos de negocio que se benefician de la vulnerabilidad emocional?

Tras dejar la agencia, Sinis regresó a la iglesia que había frecuentado en su infancia y actualmente recorre distintos países dando charlas sobre su paso por el sector de contenido para adultos. En ese recorrido, señala a las redes sociales como uno de los principales factores que glamorizan estilos de vida y llevan a niños y jóvenes a idealizar carreras vinculadas a plataformas como OnlyFans. “Los padres desconocen por completo qué está influyendo realmente en sus hijos. Si tienen un teléfono, una laptop, o si un amigo tiene un iPad con acceso ilimitado a internet y redes sociales, van a ser influenciados por esas cosas, a menos que se les inculquen valores que les ayuden a entender que lo que ven en línea no es real”, explicó. Como ejemplo, mencionó el caso de dos adolescentes de 15 años de una escuela católica privada en Melbourne, Australia, que le dijeron que admiraban a una influencer de OnlyFans porque “parecía feliz y podía viajar”, una asociación que, según ella, simplifica en exceso el camino hacia la estabilidad económica y el bienestar. ¿Qué responsabilidad tienen las familias, las escuelas y las propias plataformas en la forma en que los jóvenes interpretan lo que ven en internet?

Sinis planteó que la experiencia de las mujeres en OnlyFans debe equipararse a la de otras trabajadoras del sector sexual, y afirmó: “Es la misma industria del sexo. Tiene las mismas consecuencias, las mismas repercusiones en la salud mental y las mismas dificultades que cualquier otra mujer en la historia del sexo comercial”. A partir de esa premisa, sostuvo que “necesitamos tratarla de esa manera y entender que las dificultades de las chicas en OnlyFans son las mismas que las de cualquiera en la prostitución o los burdeles”. Frente a esas afirmaciones, una vocera de OnlyFans respondió a Fox News Digital que la plataforma “fue diseñada para empoderar a los creadores para controlar y monetizar su contenido”, y que son los propios creadores quienes determinan qué contenido producen y cómo interactúan con su público. La representante precisó además que, desde la fundación de la empresa en 2016, se pagaron más de 30.000 millones de dólares a creadores de todo el mundo, de los cuales más de 6.000 millones correspondieron a 2025, una cifra que la compañía usa para respaldar su narrativa de oportunidad económica y autonomía. ¿Basta con el volumen de dinero distribuido para hablar de empoderamiento, o es necesario mirar también qué ocurre con la mayoría de los creadores que no forman parte del 1% que concentra los ingresos más altos?

Captura de pantalla tomada de https://www.merca20.com/negocio-onlyfans-715-millones-47-empleados/.

El debate no se limita a un solo país ni a un único caso: OnlyFans reporta una comunidad global de cientos de millones de usuarios y varios millones de creadores, con un modelo que retiene el 20% de las transacciones y distribuye el 80% restante. Sin embargo, análisis independientes señalan que más del 90% de los creadores gana menos de 200 dólares al mes y que el ingreso promedio ronda cifras bajas, mientras una pequeña élite concentra ganancias mensuales de cinco, seis y hasta siete cifras. En ese contexto, las advertencias de Sinis sobre los efectos en la salud mental y las relaciones conviven con la defensa de la plataforma sobre la libertad de los creadores para monetizar su contenido y construir marcas personales. ¿Qué información falta para tener una imagen completa: más datos sobre salud mental de creadores, transparencia en ingresos reales, regulación específica, o algo distinto que aún no se está discutiendo?