Hayden Panettiere y su madre Lesley Vogel

La madre de Hayden Panettiere, Lesley Vogel, rompió este miércoles 19 de agosto de 2026 su silencio sobre la muerte de la actriz y habló sin filtros sobre Brian Hickerson, la pareja intermitente de su hija durante los últimos años. Vogel aseguró que Hickerson estaba en la vivienda de Greenville, Carolina del Sur, en el momento de la muerte de Panettiere, y recordó que la familia llevaba tiempo “intentando que saliera de su vida”. “Esta persona que estaba en su vida y de la que llevábamos bastante tiempo intentando deshacernos se encontraba junto a ella cuando murió, y era Brian Hickerson”, afirmó la madre en una entrevista recogida por FormulaTV.

Según consta en el informe policial, Hickerson y su hermano estaban en la vivienda cuando llegaron las autoridades, aunque por ahora no ha trascendido ninguna información que los relacione con la causa de la muerte, que todavía está pendiente de determinar. Durante la actuación de los servicios de emergencia se manejó la posibilidad de una sobredosis, pero el informe preliminar de autopsia no encontró signos de trauma que hubieran contribuido al fallecimiento. La DEA se unió a la investigación, lo que sugiere que hay un componente de sustancias controladas bajo escrutinio, aunque ninguna agencia ha confirmado oficialmente la causa.

La relación entre Panettiere y Hickerson estuvo marcada por episodios de violencia doméstica de los que la propia actriz habló públicamente y abordó en sus memorias, This Is Me: A Reckoning. Hickerson fue detenido en diferentes ocasiones y posteriormente no impugnó dos cargos graves por causar lesiones a su pareja; contra él se dictó una orden de protección durante cinco años, que expiró en abril de 2026. Vecinos de Panettiere en West Hollywood contaron haber visto a Hickerson en el complejo de apartamentos de la actriz mientras la orden estaba vigente, y en dos ocasiones la vieron siendo sacada de su unidad en camilla.

Vogel también reflexionó sobre los problemas que atravesó su hija y las dificultades que, a su juicio, implica crecer dentro de la industria del entretenimiento. “Creo que Hayden era una persona increíblemente talentosa en muchos aspectos”, afirmó, pero añadió que para quienes comienzan tan jóvenes en este mundo “es una lucha” y pueden acabar tomando “el camino equivocado”. La madre reconoció que la relación entre ellas tampoco atravesaba su mejor momento: meses antes del fallecimiento había optado por cortar el contacto con Panettiere después de años de una complicada situación familiar, una decisión que tomó siguiendo el consejo de profesionales.

Para el público y la prensa, la noticia reavivó el debate sobre la protección de las estrellas infantiles en Hollywood. Tras la muerte de Panettiere, varias exestrellas infantiles y activistas han pedido mejores protecciones para los menores en la industria, denunciando que el sistema “da la herida y luego actúa sorprendido cuando alcanzan algo para tratarla”. Christy Carlson Romano escribió en Elle que estrellas como Panettiere alimentaron “una de las máquinas de contar historias más rentables del mundo, mientras sus necesidades mentales son tratadas como inconvenientes o irrelevantes”. Anna Paquin, ganadora del Óscar a los 11 años, afirmó que “no estamos tan protegidos por los ‘sistemas’ que se ven bien en el papel como se supone que deberíamos estar”.

En redes sociales, la reacción fue de duelo, indignación y preguntas incómodas: ¿por qué una orden de protección no fue suficiente para blindar a Panettiere de Hickerson? ¿Qué mecanismos reales existen para proteger a las estrellas infantiles de la explotación, la adicción y la violencia? El representante de Panettiere pidió a la gente que no especulara sobre la causa de la muerte y aseguró que hay “mucho más en esta historia” de lo que se discute públicamente. Mientras tanto, los resultados toxicológicos pueden tardar varias semanas, y la investigación sigue activa.

La muerte de Panettiere, a pocos días de cumplir 37 años, no es un caso aislado: se suma a la lista trágica de exestrellas infantiles que han muerto prematuramente en los últimos meses, como Michelle Trachtenberg (39 años) y Daveigh Chase (35 años). El patrón es conocido: adicción, salud mental frágil, relaciones abusivas, presión mediática y un sistema que prioriza el beneficio sobre el bienestar. La pregunta que queda flotando es sencilla y brutal: ¿cuántas más Hayden Panettiere tendrán que morir para que Hollywood se plantee seriamente cómo proteger a sus estrellas infantiles, no solo en el papel, sino en la práctica? Y, más allá de la industria, ¿qué responsabilidad tenemos como sociedad cuando convertimos a los niños en productos y luego nos lavamos las manos cuando esos productos se rompen?