La noche del 1 de septiembre de 2026 quedó marcada como una de las más especiales en la joven carrera de Lázaro Montes, quien debutó con los Seattle Mariners frente a los Boston Red Sox en Fenway Park. El cubano, de apenas 21 años, no necesitó varios partidos para mostrar por qué había generado tanta expectativa durante su paso por las Ligas Menores: en su primer encuentro consiguió su primer hit, produjo su primera carrera impulsada y conectó el primer jonrón de su carrera en las Grandes Ligas. Montes terminó la jornada de 2-4, con dos carreras anotadas y dos impulsadas, contribuyendo directamente a la victoria de Seattle por 9-6 sobre Boston. Para un jugador que acababa de recibir el llamado a las Mayores, la presentación difícilmente pudo ser más llamativa. ¿Cuántos prospectos reciben una oportunidad así y consiguen responder inmediatamente cuando las luces son más grandes?

El primer capítulo de Montes en MLB comenzó incluso antes de que llegara su batazo de cuatro esquinas. El prospecto de Seattle recibió una base por bolas en su primera aparición, después de trabajar una cuenta de 3-1 y dejar pasar varios lanzamientos cercanos, y posteriormente anotó gracias al jonrón de tres carreras de Randy Arozarena. En su segundo turno, durante la tercera entrada, llegó el momento que confirmó su primer gran logro: conectó un sencillo hacia el lado derecho que permitió impulsar su primera carrera en las Grandes Ligas. Pero la historia todavía tenía reservado algo más espectacular. En el quinto episodio, Montes encontró un slider de Wyatt Olds que quedó sobre el plato y lo mandó por encima del jardín central, en un batazo calculado por Statcast en 407 pies, con una velocidad de salida de 106 millas por hora.

El jonrón no solo sirvió para aumentar la ventaja de los Mariners, sino que convirtió la presentación de Montes en una noche histórica para la organización. MLB destacó que el cubano se convirtió en el primer jugador de Seattle desde Ichiro Suzuki en 2001 en conseguir múltiples imparables durante su debut en las Grandes Ligas, además de ingresar al grupo de jugadores de los Mariners que han conectado cuadrangular en su primer partido. Su actuación llegó después de una temporada especialmente productiva en las Menores, donde había acumulado 38 jonrones, cifra que lo colocaba segundo entre todos los jugadores de las Ligas Menores al momento de recibir la convocatoria. El propio Montes había insistido durante su presentación en una idea sencilla: “Everybody knows I have the power”, aunque inmediatamente explicó que no se considera solamente un bateador de fuerza y que también puede conectar dobles, sencillos y producir carreras. ¿Será precisamente esa combinación entre poder y capacidad para embasarse la que determine hasta dónde puede llegar su carrera en Seattle?

La reacción dentro del equipo también reflejó que los Mariners no ven su llegada únicamente como una apuesta por su bate. El manager Dan Wilson resumió el impacto inmediato del joven jugador al afirmar: “His energy already is felt”, mientras que el lanzador Bryan Woo destacó especialmente la paciencia mostrada por Montes en su primer turno, algo que consideró incluso más impresionante que la potencia de sus batazos. La celebración posterior al jonrón también mostró rápidamente su conexión con el vestuario: Julio Rodríguez lo recibió con el tradicional tridente utilizado por los Mariners para festejar los cuadrangulares, y Montes convirtió el momento en una celebración particular, acompañando el gesto con un baile. Más allá de las estadísticas, su debut dejó una imagen difícil de ignorar: un jugador joven, recién llegado a la máxima categoría, jugando sin esconderse en un escenario tan conocido como Fenway Park. Ahora la pregunta cambia: ¿fue solamente una noche extraordinaria o estamos ante el comienzo de una carrera importante en las Grandes Ligas?

El contexto hace todavía más llamativo lo ocurrido, porque Montes llegó a Seattle después de construir una reputación como uno de los principales prospectos de poder de la organización. MLB lo situaba como el prospecto número 5 de los Mariners y el número 56 de todo el béisbol, mientras que sus números ofensivos en las Menores habían alimentado las expectativas sobre su capacidad para producir batazos largos. Ahora, sin embargo, comienza una etapa completamente diferente: los lanzadores de Grandes Ligas conocen mejor sus debilidades, los ajustes serán constantes y cada partido pondrá nuevamente a prueba lo demostrado en su estreno. Montes, por su parte, resumió su mentalidad después de la victoria con una frase que refleja la forma en que afrontó la oportunidad: “I’m trying to be me, be myself”, asegurando además que había dado el 100 % y que lo más importante era haber ayudado al equipo a ganar. Su debut ya quedó registrado con números difíciles de olvidar: un hit, un jonrón, dos carreras impulsadas y dos anotadas en su primer juego. La historia apenas comienza, pero después de una noche así, la pregunta queda abierta: ¿hasta dónde puede llegar Lázaro Montes?