-“¿Hasta dónde llega el amor de un hermano?”.

Con un mensaje cargado de dolor y espiritualidad, Yasser Robinson anunció la muerte de su hermano Yamir Robinson Puente, conocido por el público como “El Teacher”, figura emblemática de la popular agrupación Kola Loka 🕊️. En su despedida, Yasser habla de haber recibido una “desgarradora noticia” y describe a Yamir como un guerrero que, incluso en sus últimas horas, le daba fuerzas a él para afrontar la situación. Esa idea de un enfermo alentando a quien lo cuida abre muchas preguntas: ¿cómo se sostiene emocionalmente una familia cuando quien lucha por su vida sigue intentando calmar el dolor de los demás? ¿Qué impacto deja en los seguidores ver a un ídolo convertido en símbolo de resistencia y, luego, de pérdida?

Las últimas informaciones públicas sobre Yamir lo mostraban hospitalizado en Córdoba, España, luchando contra un carcinoma que afectó pulmones y otros órganos vitales, y que obligó a mantenerlo con respiración asistida mientras los médicos intentaban estabilizarlo. Tenía 45 años y era identificado por miles de fanáticos como una de las caras más carismáticas de Kola Loka, un proyecto que marcó a una generación con su mezcla de humor, timba y desenfado. Su familia impulsó una campaña en GoFundMe para costear los elevados gastos médicos, y en el texto de la recaudación se le describía como un “guerrero” y como padre de varios niños que “guardan el consuelo de volverlo a abrazar”, palabras que hoy resuenan de manera muy distinta ante la noticia de su partida.

En el mensaje que circula en redes, Yasser no solo confirma que su hermano “perdió la batalla”, también subraya que “se ha ido un padre de familia, una persona que nos hizo bailar y reír a muchos con su carisma y personalidad única”. Esa frase conecta con lo que describen distintos reportes: un artista que no solo era voz en el escenario, sino motor de alegría para un público que lo siguió dentro y fuera de Cuba. ¿Cómo se resignifica esa imagen festiva cuando la historia termina en una habitación de hospital, lejos de la isla, con la familia pidiendo apoyo económico y emocional? ¿Qué dicen estos casos sobre la fragilidad de las carreras artísticas y la falta de redes de protección cuando llega una enfermedad grave?

Otro aspecto central del mensaje es el agradecimiento. Yasser aprovecha para dar “muchísimas gracias a todos” los que se solidarizaron, enviaron mensajes de fuerza y estuvieron pendientes de la evolución de Yamir. Ese reconocimiento coincide con la ola de apoyo que se vio en redes sociales, donde fanáticos, colegas y agrupaciones compartieron palabras de ánimo y difundieron la campaña de recaudación. En la carta pública también hay una dimensión espiritual muy marcada: se pide que “el Todopoderoso te cubra con su manto y te permita la paz necesaria” y que la “divina acción del supremo te permita reencarnar en otro cuerpo”, mostrando cómo la fe, la idea de trascendencia y hasta la reencarnación aparecen como refugio frente a un dolor que el propio Yasser define como “tan grande”.

La conversación que queda abierta es amplia y sensible: ¿están lo suficientemente acompañados los músicos cubanos que emigran y luego enfrentan enfermedades graves en otros países? ¿Qué responsabilidad recae sobre la industria, sobre las comunidades y sobre las instituciones a la hora de apoyar a quienes dieron años de su vida al entretenimiento popular? Y, a nivel humano, ¿cómo acompañar a familias como la de Yamir, que pasan de pedir ayuda para “vencer la batalla” a redactar una despedida pública? Más allá de las cifras de donaciones o de reproducciones musicales, lo que queda en primer plano es la historia de un hermano que escribe “vuela altísimo, mi bro” y la de un público que, entre lágrimas y recuerdos, se pregunta cómo mantener viva la memoria de quien los hizo reír y bailar durante tantos años.
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