La tarde del 18 de agosto, usuarios de teléfonos Android en varias provincias cubanas recibieron una alerta de seguridad por un supuesto terremoto. El aviso provocó preocupación, evacuaciones espontáneas y una búsqueda urgente de información en grupos de Facebook, Telegram, WhatsApp y X. El Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (CENAIS) confirmó poco después que su red no había detectado ningún movimiento telúrico en el país, mientras la Defensa Civil calificó la notificación de “totalmente falsa”.
La explicación inicial divulgada por Cubadebate apuntó a la posibilidad de que la alerta proviniera del Sistema de Alertas de Terremotos de Android, una tecnología de Google que usa señales recogidas por teléfonos para identificar vibraciones compatibles con actividad sísmica. El medio oficial aclaró que no existía entonces una explicación técnica concreta de Google sobre lo ocurrido y recordó que no había antecedentes públicos de una activación masiva semejante en Cuba sin un sismo confirmado. Pero esa hipótesis cambió este jueves: un portavoz de Google aseguró a Martí Noticias que el sistema no detectó terremoto alguno ni envió alertas a usuarios cubanos.
La negativa de Google coloca el foco sobre ETECSA, el monopolio estatal que controla la telefonía móvil en Cuba. Según fuentes citadas por medios independientes, el episodio podría haber surgido de una prueba interna de difusión de alertas de emergencia mediante el protocolo ETWS, realizada en el Centro Tecnológico de 19 y B, en El Vedado. La versión sostiene que la prueba, prevista para un entorno controlado, alcanzó terminales de al menos nueve provincias. Se trata de una información que ETECSA no ha confirmado públicamente, por lo que debe leerse como una hipótesis periodística y no como una conclusión definitiva.
Hay indicios técnicos que hacen difícil sostener la atribución automática a Google. Usuarios reportaron haber recibido la notificación sin conexión activa a datos móviles ni Wi‑Fi, algo incompatible con el funcionamiento habitual de las alertas sísmicas de Android, que dependen de internet. Además, capturas compartidas por la comunidad técnica CellMapper Cubano situaron un “mensaje de prueba de ETWS” a las 3:04 p.m., apenas un minuto antes de la alerta masiva. La coincidencia temporal no prueba por sí sola la responsabilidad de ETECSA, pero obliga a una investigación independiente, documentada y comprensible para el público.
Para los que aun siguen con las dudas de la alerta de ayer aqui les va un pequeño hilo con una breve explicación 👇 pic.twitter.com/DMW61ro5Wb
— CellMapper Cubano (@CellmapperCuban) August 19, 2026
La reacción estatal ha sido contradictoria. Por un lado, CENAIS y Defensa Civil actuaron al desmentir el sismo y evitar que el pánico escalara. Por otro, la comunicación oficial insistió en pedir a la población que confiara únicamente en sus canales, sin transparentar quién generó el aviso ni qué falló en una red bajo control público. En un país donde la población ya enfrenta apagones, fallas de conectividad, deterioro de servicios y escasez de información oportuna, una alerta de emergencia no verificada tiene consecuencias concretas: personas mayores se alarman, familias salen de edificios, trabajadores interrumpen sus tareas y se debilita la confianza necesaria para responder ante una catástrofe real.
El incidente muestra que la infraestructura digital no es un asunto técnico aislado, sino un servicio público ligado a derechos y seguridad. Una futura alerta auténtica solo funcionará si los ciudadanos saben quién la emite, bajo qué protocolo y cómo verificarla sin depender de rumores. ¿Informará ETECSA si realizó una prueba y quién la autorizó? ¿Qué garantías recibirán los usuarios de que la próxima notificación de emergencia será fiable?
