“¿Golpe militar o mensaje político? Ucrania lleva la guerra ‘de regreso a casa’ con ataques a centros logísticos en Rusia.”

El presidente ucraniano Volodímir Zelensky afirmó que las fuerzas de su país atacaron este miércoles objetivos en territorio ruso y en aguas cercanas, asegurando que “con toda justicia, estamos llevando la guerra de regreso a casa, a Rusia”. Según el mandatario, las “sanciones de largo alcance de Ucrania” golpearon instalaciones en las regiones de Krasnodar y Stavropol, que describió como “centros logísticos implicados en el suministro al Ejército ruso con componentes para drones, equipos de navegación y otros pertrechos, así como otro depósito de petróleo”. Además, Zelensky sostuvo que “en las aguas del Mar Negro y el Mar de Azov, un petrolero y cuatro buques de carga de la flota sombra de Rusia también fueron alcanzados”. ¿Busca Kiev únicamente degradar la capacidad militar rusa o también enviar un mensaje político de alcance internacional?

Los ataques se centraron de nuevo en instalaciones del gigante del comercio electrónico Wildberries, conocido como el “Amazon ruso”. Para el gobierno ucraniano, estos almacenes funcionan como “centros logísticos implicados en el suministro de componentes para drones y equipamiento de navegación”, lejos del frente pero integrados en la cadena de apoyo militar. Zelensky ya había presentado estos golpes como respuesta a la destrucción sistemática por parte de Rusia de infraestructuras de la empresa de correos ucraniana Nova Poshta, blanco frecuente de misiles y drones. “Agradecemos a todos nuestros guerreros en las Fuerzas de Defensa de Ucrania por estos resultados”, añadió el presidente, en un mensaje que combina reivindicación militar y legitimación política de la operación. ¿Dónde trazan ambas partes la línea entre objetivo civil, económico y objetivo militar legítimo?


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El humo se eleva de un almacén de Wildberries en llamas tras un ataque en Nevinnomyssk, Rusia, el 22 de julio de 2026, en esta imagen fija obtenida de un video de redes sociales

Las autoridades rusas y la propia empresa Wildberries han confirmado impactos y daños en varios de sus complejos. Tatiana Kim, fundadora y directora ejecutiva del grupo, reconoció que “nuestros centros logísticos en Krasnodar y Nevinnomyssk fueron atacados esta noche” y dijo estar “trabajando con los servicios pertinentes para mitigar las consecuencias”. Gobernadores regionales informaron de incendios en almacenes y de heridos entre empleados y residentes; en Krasnodar se reportaron al menos diez lesionados y daños en edificios de viviendas por restos de drones. Estos episodios se suman a ataques anteriores contra centros de Wildberries en Moscú y Tambov, que causaron “la muerte de al menos ocho personas y dejaron decenas de heridos”, según autoridades locales. ¿Cómo impacta en la opinión pública rusa que objetivos alejados del frente y asociados al consumo diario se conviertan en blancos repetidos?

Desde Kiev, la ofensiva se presenta como parte de una campaña más amplia de presión sobre Rusia. Zelensky ha descrito estos golpes como “sanciones de largo alcance” destinadas a afectar la logística que respalda la producción y el uso de drones y otros sistemas de ataque rusos. Al mismo tiempo, el presidente insistió en que “se necesita la paz, y Ucrania le ha presentado al lado ruso todas las propuestas posibles” antes de subrayar que “hay que obligarlos a recurrir a la diplomacia”. Esta combinación de escalada militar y llamado a la negociación pretende mostrar que Kiev no renuncia a la vía diplomática, pero condiciona su apertura a cambios en el comportamiento ruso. ¿Puede una estrategia que golpea territorio profundo del adversario ayudar a abrir espacios de diálogo o, por el contrario, consolidar posiciones más duras en Moscú?

En Rusia, los ataques se enmarcan en un intercambio de represalias que también incluye operaciones contra objetivos ucranianos. Medios y autoridades han señalado que, tras los primeros golpes contra Wildberries en Moscú y Tambov, el Ejército ruso respondió con bombardeos contra centros logísticos y fábricas en Ucrania, incluyendo instalaciones vinculadas a la industria militar y a empresas de paquetería. El canal ucraniano Exilenova+, que difunde videos de ataques en la retaguardia rusa, ha publicado testimonios de vecinos en Krasnodar y Stavropol que describen el fuego y el humo sobre los complejos alcanzados. En paralelo, el jefe de las fuerzas de drones ucranianas, Robert Brovdi, ha hecho referencia a los ataques jugando con el nombre de Wildberries (“bayas silvestres”), reforzando el mensaje simbólico dirigido al público interno. ¿Hasta dónde puede escalar este “círculo vicioso de violencia recíproca” antes de que ambos bandos se vean obligados a redefinir sus líneas rojas?