Un fuerte sismo con magnitud estimada en torno a 7,3 tuvo su origen frente a la costa del estado de Chiapas, en el sur de México, y se sintió con fuerza en Guatemala y El Salvador la mañana de este 17 de julio de 2026. El Servicio Sismológico Nacional de México ha informado en los últimos días de una intensa actividad sísmica en la región, con eventos de menor magnitud en Chiapas y Michoacán, en una zona ubicada dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico.

El temblor provocó evacuaciones masivas de edificios en varias ciudades del sur de México, donde miles de personas salieron a calles y plazas siguiendo los protocolos de protección civil. Usuarios en redes sociales reportaron que el movimiento se sintió “fuerte” y “muy largo” en zonas cercanas al epicentro, mientras las autoridades locales verifican posibles afectaciones en viviendas, hospitales, escuelas y redes de servicios básicos.

En Guatemala y El Salvador, el sismo también se percibió con intensidad, especialmente en áreas cercanas a la frontera con México y en el oriente del territorio guatemalteco, una región que ya ha experimentado otros eventos sísmicos significativos en los últimos años. Los sistemas de emergencia de ambos países reportaron evacuaciones preventivas y la inspección de edificios públicos y privados, así como llamados a la calma y a seguir únicamente la información oficial.
Hasta el momento, los informes iniciales apuntan a daños materiales moderados en algunas zonas y pequeños derrumbes, sobre todo en construcciones vulnerables, sin reportes confirmados de daños estructurales generalizados. Las autoridades mantienen vigilancia ante posibles réplicas y han pedido a la población revisar sus viviendas, evitar regresar a inmuebles dañados y mantenerse atenta a las indicaciones de protección civil.
En paralelo, los organismos sismológicos de la región y los servicios de emergencia de México, Guatemala y El Salvador continúan recopilando datos para precisar la magnitud definitiva del evento, la profundidad y el mapa de intensidades. Expertos recuerdan que la ubicación de estos países en el Cinturón de Fuego del Pacífico implica una alta actividad sísmica permanente y subrayan la importancia de los simulacros, los planes familiares de emergencia y la construcción segura para reducir riesgos en futuros sismos.
