“¿Se apagó para siempre una era? Muere Sam Neill, el héroe de Jurassic Park.”.
Sam Neill murió en Sídney, Australia, a los 78 años, según confirmó su familia en un comunicado difundido en redes sociales. Los allegados describieron el fallecimiento como “repentino e inesperado” y pidieron privacidad mientras atraviesan el duelo. También señalaron que el actor “murió con la dignidad que caracterizó toda su vida”, una frase que marcó el tono de la despedida. ¿Cómo se despide a una figura que durante décadas fue parte de la memoria del cine comercial y de autor?
Neill nació en 1947 en Omagh, Irlanda del Norte, como Nigel John Dermot Neill, y más tarde se mudó con su familia a Nueva Zelanda. A los 12 años empezó a usar el nombre Sam porque en su escuela había varios Nigel, y desde joven se inclinó por la actuación tras dejar atrás una carrera de derecho que él mismo calificó como “catastrófica”. Su camino profesional comenzó en el teatro y siguió en la televisión local, hasta que su trabajo en Sleeping Dogs (1977) lo puso en el radar internacional. Desde allí construyó una carrera amplia, con más de 150 créditos a lo largo de cinco décadas. ¿Cuántos actores logran pasar de la escena local a convertirse en rostros globales sin perder identidad?
El gran salto llegó en 1993 con dos títulos que lo cambiaron todo: The Piano y Jurassic Park. En la película de Steven Spielberg interpretó al Dr. Alan Grant, el papel que lo convirtió en referente de la cultura pop y que, según el propio recuento del medio, había sido ofrecido primero a Harrison Ford. A partir de ahí alternó cine de gran público con producciones más intensas o extrañas, como Dead Calm, In the Mouth of Madness, Event Horizon y The Hunt for Red October. También trabajó en televisión con personajes recordados, entre ellos el mayor Chester Campbell en Peaky Blinders. ¿Fue Sam Neill solo el científico de los dinosaurios o un actor mucho más versátil de lo que muchos recuerdan?

Sus últimos años estuvieron marcados por la enfermedad y por una sinceridad poco común al hablar de ella. En 2023 reveló en sus memorias que había sido diagnosticado con linfoma T angioinmunoblástico en etapa tres en 2022 y que había recibido quimioterapia durante un año. El actor contó además que siguió con tratamiento mensual y que, pese a todo, no quería retirarse de la vida pública ni del oficio. En una entrevista con The Guardian, dijo: “No tengo miedo de morir, pero me molestaría”, y añadió que le gustaría “otra década o dos”. Esa mezcla de humor, serenidad y resistencia terminó convirtiéndose en parte de su legado.
Además de su carrera, dejó una imagen de actor cercano, trabajador y profundamente ligado a Nueva Zelanda. Vivió en la granja y bodega Two Paddocks, en Central Otago, y la describía como un negocio “ridículamente demandante de tiempo y dinero”. Su trayectoria fue reconocida con honores como Officer of the Order of the British Empire en 1991 y, más tarde, con el título de sir en 2022. Le sobreviven sus cuatro hijos y seis nietos, lo que suma un cierre íntimo a una vida muy pública. ¿Qué pesa más al final: el mito de Jurassic Park o la obra completa de un actor que nunca dejó de reinventarse?
