La actriz y directora teatral cubana Doris Gutiérrez falleció en la madrugada de este jueves a los 80 años, dejando tras de sí una extensa trayectoria dedicada al arte escénico, la televisión y la formación cultural en Cuba. La noticia fue confirmada por el realizador y guionista Carlos Collazo, quien informó sobre su partida a través de sus redes sociales.
Nacida en el central Jobabo, provincia de Las Tunas, Doris Gutiérrez desarrolló desde muy joven una profunda conexión con el mundo artístico. Su pasión por la actuación nació de una admiración temprana por el cine y la interpretación, una vocación que con el paso de los años la llevó a convertirse en una de las actrices más respetadas de la escena cubana.
“Crecí viendo películas y ese era mi juego preferido”, recordó en una ocasión al hablar de sus primeros acercamientos al arte, una frase que resumía la relación que mantuvo durante toda su vida con la actuación.
A lo largo de su carrera, Gutiérrez destacó tanto en el teatro como en la televisión, donde construyó una trayectoria marcada por personajes memorables, profesionalismo y una gran capacidad interpretativa. Su trabajo estuvo ligado a importantes proyectos culturales y a diferentes generaciones de artistas cubanos.
Como actriz teatral, dedicó gran parte de su vida a los escenarios, participando en numerosas producciones y aportando su experiencia a la escena nacional. También ejerció como directora teatral, una faceta que le permitió ampliar su influencia dentro del movimiento artístico cubano y transmitir sus conocimientos a nuevos talentos.
En la televisión cubana, Doris Gutiérrez dejó una huella importante gracias a sus interpretaciones en diferentes espacios dramáticos. Su talento, elegancia y compromiso con cada personaje la convirtieron en una presencia reconocida por el público.
Después de mantenerse alejada de las pantallas durante aproximadamente tres décadas, la actriz regresó a la televisión en 2024 para interpretar a Dominique Lafont en la telenovela Tan cerca y tan lejos, dirigida por Alberto Luberta y Loysis Inclán. Su participación fue recibida como un emotivo regreso de una artista que había marcado una época dentro de la actuación cubana.
Poco antes de su fallecimiento, Doris Gutiérrez recibió el Premio Omar Valdés de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), uno de los reconocimientos más importantes otorgados a figuras con una trayectoria destacada dentro de la cultura cubana. La distinción representó un homenaje a toda una vida dedicada al arte.
Su legado queda asociado a décadas de trabajo, disciplina y amor por la actuación. Colegas, artistas y seguidores recuerdan a Doris Gutiérrez como una intérprete comprometida, una creadora apasionada y una figura esencial dentro del teatro y la televisión cubana.
Con su partida, Cuba pierde a una artista que dedicó más de medio siglo al desarrollo de la cultura nacional, dejando una obra que continuará formando parte de la memoria de quienes disfrutaron de su talento.
