El entrenador de Egipto, Hossam Hassan, protagonizó uno de los momentos más comentados de los octavos de final del Mundial 2026 al cruzar los brazos en forma de “X” durante sus protestas contra el arbitraje del partido frente a Argentina. La imagen se volvió viral de inmediato porque esa señal está asociada al protocolo antirracismo de la FIFA, y su uso en pleno encuentro encendió la polémica en la recta final del torneo.
La jugada que más molestó al banco egipcio fue la anulación del gol de Mostafa Zico, invalidado por el VAR tras detectarse una falta cometida por un jugador de Egipto al inicio de la acción. A eso se sumó el reclamo por un posible penal sobre Mohamed Salah, en una acción en la que el argentino Cristian Romero recuperó la pelota dentro del área y el árbitro François Letexier decidió no revisar la jugada en el monitor.
La tensión aumentó en el banco egipcio y el árbitro francés terminó mostrando tarjetas a varios integrantes del cuerpo técnico por las protestas reiteradas. En medio de ese alboroto, Hassan levantó ambos brazos formando una “X”, gesto que según el protocolo oficial de FIFA sirve para denunciar un presunto acto racista o discriminatorio dentro del partido.
Medios internacionales destacaron que el protocolo antirracismo fue incorporado oficialmente por la FIFA para dar una señal universal y fácil de identificar por jugadores, árbitros y técnicos. También recordaron que, cuando se activa, el procedimiento puede llevar primero a una advertencia, luego a una suspensión temporal y, si la conducta persiste, a la interrupción definitiva del encuentro.
Hasta este 8 de julio de 2026, la controversia sigue generando debate porque no se han presentado pruebas concluyentes sobre un episodio racista concreto y el árbitro no activó el protocolo durante el partido. La reacción de Hassan, sin embargo, quedó como una de las escenas más polémicas del Mundial y abrió una discusión más amplia sobre el arbitraje, las tensiones en cancha y la aplicación real de las normas contra la discriminación.
