Las autoridades de Ecuador detuvieron a Francisco Manuel Bermúdez Cagua, alias “Churrón”, señalado como uno de los principales líderes criminales de Los Choneros, la organización delictiva más antigua y poderosa del país. Su captura ocurrió en un operativo militar en el norte de Guayaquil, en una acción que también dejó aprehendidos a otros presuntos integrantes de su círculo de seguridad.

La detención cobra especial relevancia porque Estados Unidos ofrecía hasta USD 5 millones por información que condujera a su captura o condena. Bermúdez Cagua figuraba como uno de los fugitivos más buscados por las autoridades estadounidenses, que lo acusan de conspiración para importar y distribuir cocaína, además de delitos vinculados con posesión de armas para facilitar el narcotráfico.
El ministro de Defensa de Ecuador, Gian Carlo Loffredo, confirmó la operación y afirmó que “Churrón” ya estaba plenamente identificado por las fuerzas de seguridad y que era uno de los jefes nacionales de Los Choneros. Según lo informado por las autoridades, el detenido fue trasladado inicialmente a un centro penitenciario en Ecuador, mientras se define su situación judicial y el eventual proceso de extradición a Estados Unidos.
La captura se produce en un momento en que Ecuador mantiene una ofensiva contra estructuras criminales ligadas al narcotráfico, muchas de ellas con presuntos vínculos internacionales. Desde Washington, la recompensa por “Churrón” había sido presentada como parte de una estrategia más amplia para debilitar a Los Choneros, organización que Estados Unidos y Ecuador consideran terrorista.
Hasta este 3 de julio de 2026, el caso ha generado amplia cobertura en medios ecuatorianos e internacionales por el peso simbólico del arresto y por el impacto que puede tener en la jerarquía interna de la banda. La detención de “Churrón” se interpreta como uno de los golpes más importantes contra Los Choneros en lo que va del año y como una señal de presión creciente sobre el crimen organizado en Ecuador.
