Un jurado de California determinó que el cantante Chris Brown y su empresa Black Pyramid LLC deberán pagar cerca de 13 millones de dólares por las lesiones que sufrió la empleada doméstica Maria Avila tras ser atacada por uno de los perros del artista en diciembre de 2020. La decisión, emitida después de un juicio de dos semanas en un tribunal de Van Nuys, vuelve a colocar al intérprete en el centro de la atención pública, esta vez por un caso relacionado con la responsabilidad civil de los propietarios de animales. El fallo incluye una indemnización principal de 12,9 millones de dólares para la víctima, además de compensaciones económicas para su hermana Patricia Avila, quien presenció el ataque, y para su esposo Oscar Olivo, quien alegó que las consecuencias físicas y emocionales del incidente afectaron su vida familiar. El caso también reabre el debate sobre las obligaciones legales de los dueños de mascotas y sobre si las figuras públicas reciben un mayor nivel de escrutinio cuando enfrentan procesos judiciales.
Durante el juicio, Maria Avila ofreció un testimonio detallado sobre el ataque ocurrido el 12 de diciembre de 2020 en la residencia de Brown, ubicada en el barrio de Tarzana, en Los Ángeles. Según explicó ante el jurado mediante un intérprete, el perro de raza Pastor Caucásico (Ovcharka de Asia Central), llamado Hades, la derribó mientras realizaba labores de limpieza en el exterior de la vivienda. La mujer aseguró que sufrió profundas heridas en el brazo y el rostro, además de daños nerviosos permanentes y un diagnóstico de trastorno de estrés postraumático. «Nunca volveré a ser la misma», declaró durante su comparecencia, al explicar que incluso tuvo que someterse a injertos de piel obtenida de su abdomen y que el miedo a los perros terminó alejándola de su profesión como empleada doméstica, ya que muchos de sus clientes tenían mascotas. De acuerdo con documentos judiciales, las restricciones sanitarias vigentes durante la pandemia también impidieron que su familia pudiera acompañarla durante los cinco días que permaneció hospitalizada.
El proceso también incluyó los testimonios de familiares de la víctima. Su hija, Yoseline Espinoza, recordó la angustiosa llamada que recibió de su tía el día del ataque. «Solo gritaba, diciéndome: ‘Tu mamá no puede respirar. Se sigue desmayando. La ambulancia todavía no llega. Chris Brown huyó de la escena'», declaró ante el jurado, añadiendo que llegó a pensar que su madre no sobreviviría. Por su parte, el abogado Michael C. Murphy Jr., representante de Patricia Avila, expresó tras conocerse el veredicto: «Después de más de cinco años de litigio contra Chris Brown, estamos encantados de haber podido obtener justicia para nuestra cliente». El tribunal también concedió 885.000 dólares a Patricia por los daños emocionales derivados de haber presenciado el ataque y 50.000 dólares a Oscar Olivo por las repercusiones que las lesiones tuvieron en su matrimonio.
Chris Brown también declaró durante el juicio y reconoció que no llamó personalmente al 911 tras el ataque. El cantante explicó que abandonó la propiedad antes de la llegada de los servicios de emergencia porque temía que la situación generara una cobertura mediática negativa. «Por cómo se usa siempre mi imagen. No quería una historia engañosa, o un circo, por mi estatus», afirmó ante el jurado. Previamente, el artista había admitido responsabilidad por negligencia bajo la legislación de California sobre mordeduras de perro, aunque cuestionó la gravedad de algunas lesiones y sostuvo que Maria Avila había contribuido parcialmente al incidente al salir sola al área donde se encontraba el animal. Sin embargo, el jurado concluyó que la responsabilidad principal recaía sobre Brown y su empresa, conforme a las normas estatales que establecen la obligación de los propietarios de responder por los daños causados por sus mascotas.
Este nuevo revés judicial se suma a una larga lista de problemas legales que han acompañado la carrera del cantante durante los últimos años. Entre ellos figura su arresto en Reino Unido en 2025 por una presunta agresión a un productor musical, además de diversos procesos civiles y penales registrados desde 2009. El caso también vuelve a poner sobre la mesa un tema que trasciende a la figura del artista: ¿deberían endurecerse las responsabilidades para los propietarios de animales considerados potencialmente peligrosos? ¿Influye la fama de una persona en la percepción pública de un proceso judicial o las decisiones deben limitarse exclusivamente a las pruebas presentadas ante los tribunales? Mientras el fallo marca un precedente importante para la víctima y su familia, también alimenta un debate que probablemente continuará mucho más allá de este caso.
