El topo mayor y demás del grupo de camino a venezuela

Héctor Méndez, conocido como “El Chino” o “El Topo Mayor”, volvió a colocarse en el centro de la noticia al confirmar su presencia en Venezuela junto con parte de la Brigada Internacional de Rescate Topos Azteca para apoyar las labores tras los terremotos del 24 de junio de 2026. Su historia tiene un peso especial porque no empezó en un despacho ni en una academia, sino entre los escombros del terremoto de 1985 en Ciudad de México, cuando salió a buscar a su hermano y terminó convirtiéndose en rescatista. ¿Cómo se pasa de un ciudadano que se mete bajo ruinas por urgencia personal a liderar una de las brigadas más reconocidas de búsqueda y salvamento?

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Los Topos surgieron justamente de ese sismo de 1985, cuando vecinos y voluntarios comenzaron a meterse entre estructuras colapsadas para buscar sobrevivientes en Tlatelolco y otras zonas de la capital mexicana. Con el tiempo, aquel impulso espontáneo se transformó en una organización formal: en febrero de 1986 quedó constituida legalmente la Brigada de Rescate Topos Tlatelolco A.C., y años después evolucionó en distintas ramas, entre ellas Topos Azteca y Topos USAR BREC. Esa transición es una de las claves de su legado, porque muestra cómo una respuesta ciudadana terminó convirtiéndose en una red de rescate con entrenamiento, protocolos y presencia internacional.

La presencia de Héctor Méndez en Venezuela no es un hecho aislado, sino parte de una respuesta más amplia de apoyo internacional tras una tragedia que sigue dejando muertos, heridos y desaparecidos. Los reportes indican que el equipo mexicano fue movilizado para trabajar en zonas con estructuras inestables y posibles sobrevivientes bajo los escombros, una tarea en la que la coordinación y la disciplina importan tanto como la valentía. Méndez, que suele insistir en que el voluntariado no debe buscar protagonismo, ha resumido su filosofía con una idea simple: ayudar antes que figurar, entrar donde otros salen y mantener la operación centrada en salvar vidas.

La trayectoria del llamado “Topo Mayor” ayuda a entender por qué su nombre genera tanta atención cada vez que ocurre una emergencia grande. Las referencias sobre su carrera hablan de décadas de trabajo como rescatista, de participación en misiones dentro y fuera de México, y de una brigada que ha acompañado desastres en distintos países, siempre con la imagen del traje naranja como símbolo de apoyo y no de espectáculo. En entrevistas y perfiles, también se destaca que el grupo se ha mantenido sin bajas en operaciones, algo que refuerza la idea de que el riesgo se enfrenta con técnica, no con improvisación.

Más allá del caso venezolano, la historia de Méndez y los Topos sigue planteando una pregunta poderosa: ¿qué mueve a una persona a entrar en una zona destruida sabiendo que cualquier segundo puede ser decisivo? La respuesta parece estar en el origen mismo del grupo, en esa mezcla de dolor, comunidad y vocación que nació en 1985 y todavía sigue vigente cuatro décadas después. Por eso, cuando Héctor “El Chino” Méndez aparece en una nueva emergencia, no solo llega un rescatista; también llega una memoria viva del terremoto que dio origen a una de las brigadas civiles más famosas de América Latina.