willy chirino

Willy Chirino volvió a poner sobre la mesa una discusión que en Cuba nunca termina de apagarse: la separación entre la obra artística y la postura política de un creador. En una entrevista reciente, el músico del exilio cubano dijo que admira profundamente el talento de Silvio Rodríguez, pero calificó de “historia de terror” su apoyo al régimen de La Habana. ¿Puede una misma persona emocionar con su arte y, al mismo tiempo, generar rechazo por sus ideas políticas.

Chirino relató que recibió un disco autografiado de Silvio a través de un intermediario, acompañado de un mensaje de admiración por su trabajo. La respuesta del intérprete de “Yolanda y tú” fue directa: “Dile a ese hombre con quien yo no comparto nada de su ideología, y que me parece una historia de terror que una persona con su talento y con su capacidad para escribir esas metáforas maravillosas, pueda apoyar a ese sistema tan horrible que ha desbaratado a su país y a su pueblo”. Con esa frase, Chirino dejó clara la contradicción que le provoca admirar al trovador sin aceptar su posición política.

El punto más llamativo llegó cuando habló de Cita con ángeles, una de las canciones más conocidas de Silvio Rodríguez. Chirino dijo que esa pieza lo hace llorar, pero con una condición: que se elimine al Che Guevara de la letra. Su frase fue tajante: “Dile que mi recomendación es que la cante, pero que jamás ponga al Che Guevara, porque Che Guevara no se merece estar en compañía de Martin Luther King, ni de John Lennon, ni de esos grandes que él incorporó a esa canción”. La declaración no solo reaviva el debate sobre símbolos e ისტორias enfrentadas, sino que también muestra hasta qué punto la música puede tocar fibras muy distintas en una misma conversación.

La postura de Chirino no es nueva en su trayectoria. Desde hace décadas ha sido una de las voces más reconocibles del exilio cubano en Miami y un crítico abierto del sistema político de la isla. Al mismo tiempo, reconoce sin rodeos el valor de Silvio como compositor: “Yo admiro su trabajo, lo tengo que admirar porque es una persona de un talento extraordinario”. Ahí está la clave de su mensaje: para él, el arte puede ser inmenso aunque la ideología del artista le resulte inaceptable.

El caso también se amplía cuando Chirino menciona a Joaquín Sabina como “uno de mis héroes”, aunque recuerda con incomodidad que el cantautor español incluyó una foto abrazado a Fidel Castro en un libro de letras. Ese comentario vuelve a abrir una pregunta vieja, pero vigente: ¿hasta dónde se puede admirar a un artista sin poner en pausa su historia política. En el mundo cubano, donde música, poder y exilio suelen cruzarse, la respuesta nunca es simple.