República Dominicana se prepara para dar un paso importante en su estrategia de prevención del VIH con la incorporación, a partir de septiembre de 2026, de una inyección gratuita de aplicación semestral dirigida inicialmente a personas con mayor riesgo de adquirir la infección. El proyecto piloto utilizará Yeztugo, medicamento basado en lenacapavir, y representa una alternativa a la profilaxis preexposición (PrEP) diaria en comprimidos, una opción que muchas personas abandonan por dificultades para mantener el tratamiento de forma constante. La iniciativa fue presentada durante un taller organizado por el Consejo Nacional para el VIH y el Sida (Conavihsida), donde también se expusieron algunos de los principales retos que enfrenta el país para contener la epidemia. La propuesta abre un nuevo escenario sanitario y plantea una pregunta clave: ¿podrá una dosis cada seis meses mejorar realmente la prevención y reducir los nuevos contagios?
Las autoridades dominicanas estiman que alrededor de 85.000 personas viven con el VIH en el país, mientras cada año se registran aproximadamente 4.000 nuevas infecciones y unas 1.300 muertes asociadas a enfermedades relacionadas con el virus. En lo que va de 2026 también se han realizado más de 194.000 pruebas diagnósticas, reflejando el esfuerzo por ampliar la detección temprana. Sin embargo, uno de los datos que más preocupa es que cerca de 20.000 personas han abandonado su tratamiento, situación que afecta especialmente a poblaciones vulnerables, entre ellas migrantes haitianos, hombres que tienen relaciones sexuales con hombres y trabajadoras sexuales. El director del Conavihsida, Rafael Enrique González, reconoció durante el encuentro que esa cifra representa uno de los mayores desafíos para el sistema sanitario y obliga a fortalecer tanto la prevención como el acompañamiento de los pacientes.
El medicamento que será utilizado en el plan piloto está basado en lenacapavir, un antiviral desarrollado para ofrecer una protección prolongada mediante dos aplicaciones al año. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó en 2025 el uso de esta terapia como una nueva alternativa de PrEP para personas que enfrentan barreras para cumplir con la medicación diaria o que sufren estigma social y dificultades de acceso a los servicios de salud. Asimismo, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó Yeztugo como la primera opción inyectable de administración semestral para reducir el riesgo de infección por VIH-1 adquirido por vía sexual en adultos y adolescentes que cumplan con los criterios médicos establecidos. Para los especialistas, este avance no sustituye otras estrategias de prevención, sino que amplía las opciones disponibles para adaptar el tratamiento a las necesidades de cada persona.
La implementación del programa también coincide con un momento complejo para el financiamiento internacional de la respuesta al VIH. El Gobierno dominicano enfrenta la reducción gradual del apoyo económico externo tras la suspensión de programas de cooperación estadounidense y la confirmación de que el Fondo Mundial concluirá su asistencia financiera al país hacia 2030, después de una última asignación cercana a los 9,8 millones de dólares. A pesar de este panorama, las autoridades sostienen que los indicadores nacionales permanecen relativamente estables respecto al tamaño de la población, aunque insisten en que será necesario optimizar los recursos disponibles para mantener las campañas de prevención, diagnóstico y tratamiento. El éxito del nuevo esquema dependerá no solo de la disponibilidad del medicamento, sino también de la capacidad del sistema para garantizar el seguimiento de los pacientes.
Mientras tanto, el contexto internacional ofrece señales alentadoras, aunque también llama a la prudencia. ONUSIDA informó que durante 2025 las muertes relacionadas con el VIH disminuyeron un 9,5 % a nivel mundial y que las nuevas infecciones descendieron un 7,6 %, resultados atribuidos a la expansión de programas de prevención y tratamiento. No obstante, el organismo advirtió que los recortes en la financiación internacional podrían poner en riesgo esos avances, especialmente en países con poblaciones vulnerables. En este escenario, la apuesta de República Dominicana por incorporar una inyección semestral gratuita plantea un debate relevante sobre el futuro de la prevención del VIH en la región: ¿será suficiente esta innovación para mejorar la adherencia y reducir las nuevas infecciones o será necesario acompañarla con mayores inversiones en educación, diagnóstico y acceso continuo a los servicios de salud?
