Estados Unidos está a punto de romper la marca histórica de espectadores en una Copa del Mundo. A pesar de las restricciones de viaje impuestas por la administración Trump y las entradas más caras jamás vendidas, los aficionados están llenando los estadios. Expertos consultados por Reuters señalan que este fenómeno responde más al amor estadounidense por los grandes eventos que por la pasión por el fútbol en sí .

Tras 44 partidos, la asistencia total supera los 2,85 millones de espectadores, con una ocupación media del 99,6% en todos los estadios . El récord absoluto de 3,6 millones de personas, establecido en el Mundial de EE.UU. de 1994, podría batirse incluso antes de que se dispute el partido número 64, a pesar de que este torneo cuenta con 104 encuentros, 40 más que en ediciones anteriores .

Los precios dinámicos implementados por primera vez por la FIFA y la reventa han disparado el coste de las entradas . Un boleto de última hora para un partido de fase de grupos costaba 450 dólares en el mercado oficial, mientras que en la reventa el precio de entrada más barato rondaba los 798 dólares . La FIFA defendió la estrategia, argumentando que «se ajusta a las tendencias del sector» y que ha puesto 130.000 entradas a 60 dólares para aficionados .

El economista deportivo Dan Rascher señaló que «a los estadounidenses les gustan los grandes eventos. Quieren estar presentes en los momentos clave» . Victor Matheson añadió que los estadios están más llenos porcentualmente que en cualquier otro Mundial del siglo, salvo quizá Alemania 2006, y que las restricciones migratorias no han frenado la asistencia . «Con otra administración, casi con toda seguridad habríamos tenido más interés internacional en venir», matizó Matheson .

La FIFA proyecta ingresos por entradas y hospitalidad por encima de los 3.000 millones de dólares, aunque algunos analistas creen que la cifra podría ser aún mayor . El portavoz de la FIFA calificó el torneo como «un gran éxito desde el punto de vista de la participación de los aficionados», destacando que más de 3,5 millones de personas han pasado por los festivales para aficionados en las ciudades sede .