Una nueva ola de calor extrema golpea a Europa occidental con especial fuerza en España, Francia y el Reino Unido, donde las temperaturas ya han superado los 40 °C en varias zonas y se espera que el episodio siga intensificándose. La combinación de un “heat dome” o domo de calor, noches tropicales y alertas sanitarias ha convertido este episodio en uno de los más peligrosos del inicio del verano.

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En España, Francia y el Reino Unido, las autoridades y los servicios meteorológicos han advertido sobre riesgos para la salud, sobre todo para personas mayores, niños, enfermos crónicos y trabajadores expuestos al sol. La BBC informó que en Francia ya se han registrado decenas de muertes por ahogamiento en medio del calor, mientras que otros medios destacan que el Reino Unido podría acercarse a nuevos récords para junio.

El impacto no se limita a la salud: también se han reportado efectos sobre el transporte y la infraestructura. CNN señaló que en Francia se restringió el consumo de alcohol en espacios públicos, en España se cerraron zonas de aficionados por precaución y en el Reino Unido crece la preocupación por la presión sobre trenes, carreteras y redes eléctricas en días de calor extremo. El fenómeno del domo de calor se explica por una masa de aire muy caliente que queda atrapada sobre Europa y eleva las temperaturas durante varios días seguidos.

Hasta este 23 de junio de 2026, medios internacionales y meteorológicos siguen describiendo el episodio como la segunda gran ola de calor en solo dos meses, algo que confirma la intensidad inusual del verano europeo. The New York Times, el Met Office británico y publicaciones especializadas han advertido que grandes áreas de Europa occidental y central están bajo alertas por calor, con máximas que pueden superar ampliamente la media histórica de la temporada.

En el debate público, el episodio también reaviva las preguntas sobre adaptación climática, protección de la población vulnerable y preparación de las ciudades para veranos cada vez más extremos. La preocupación es inmediata, pero el mensaje de fondo es más amplio: los expertos insisten en que este tipo de olas de calor ya no son excepcionales, sino parte de una tendencia más frecuente y peligrosa.