El ritmo de deportaciones en Estados Unidos ha alcanzado cifras que están generando amplio debate político y social. Según datos citados por un portavoz del Department of Homeland Security al medio Washington Examiner, cerca de 900.000 inmigrantes en situación irregular han sido deportados desde el 20 de enero de 2025 bajo la administración de Donald Trump. Este incremento coincide con un aumento significativo de los vuelos operados por el U.S. Immigration and Customs Enforcement, que solo en mayo registró cerca de 300 vuelos internacionales de expulsión.
El crecimiento no solo se refleja en los vuelos internacionales. En el mismo mes, se contabilizaron alrededor de 1.300 traslados internos dentro de Estados Unidos, utilizados para mover detenidos entre centros de detención con distinta capacidad operativa. Estas cifras muestran una expansión del sistema conocido como “ICE Air”, que ha ampliado su alcance a aeropuertos locales y rutas internacionales, según análisis de la organización Human Rights Watch.
Un portavoz del Department of Homeland Security defendió la gestión asegurando que “más de 900.000 inmigrantes ilegales han sido arrestados” en lo que va de mandato, además de destacar la utilización de miles de vuelos de traslado. En total, se habrían registrado cerca de 3.000 vuelos chárter relacionados con operaciones migratorias desde el inicio de la actual administración, lo que representa un incremento frente a periodos anteriores.
Sin embargo, organizaciones como Human Rights First y Human Rights Watch han expresado preocupación por la falta de transparencia del sistema. En su análisis, HRW sostiene que la expansión de ICE Air “opera con poca transparencia o rendición de cuentas”, mientras que expertos citados por el Washington Examiner cuestionan también la cifra de 2,2 millones de supuestas “autodeportaciones”, señalando que podría estar sobreestimada.
El debate sigue abierto: mientras el gobierno defiende una política de control migratorio más estricta, críticos y analistas cuestionan la metodología de los datos y el impacto real de estas medidas. Incluso declaraciones del investigador Mark Krikorian, del Center for Immigration Studies, apuntan a que algunas cifras “podrían estar exageradas”.
