Un nuevo incendio volvió a golpear a la comunidad escolapia en La Habana y esta vez destruyó la puerta lateral de la parroquia de Centro Habana. El hecho se suma a una cadena de incidentes provocados por la quema de basura acumulada en la zona, un problema que vecinos y religiosos arrastran desde hace meses. La noticia ha reavivado la preocupación por el estado de abandono urbano, la acumulación de desechos y el riesgo que eso representa para viviendas, negocios y espacios de fe.

De acuerdo con los reportes compartidos por la propia comunidad escolapia, las llamas alcanzaron la entrada del templo después de que alguien prendiera fuego a la basura cercana. En una denuncia difundida por los religiosos, se advierte que el daño no es un hecho aislado, sino parte de una situación repetida en distintos puntos de la ciudad. Los Escolapios han insistido en que no se trata solo de una pérdida material, sino de un golpe a un espacio que forma parte de la vida espiritual y social del barrio.

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Este episodio recuerda otros siniestros recientes vinculados al mismo problema. En Centro Habana, las quemas de basura ya habían afectado anteriormente la parroquia de San Judas Tadeo y San Nicolás de Bari, también gestionada por los Padres Escolapios, cuando las llamas alcanzaron la puerta del templo en abril. En otro momento, en Guanabacoa, un incendio dañó parte del claustro escolapio, aunque el templo principal y la casa de los sacerdotes no resultaron afectados. Es decir, no es un caso aislado, sino una secuencia de afectaciones que preocupa a la congregación y a la comunidad local.

La repetición de estos incendios abre una pregunta incómoda: ¿hasta qué punto la quema de basura se ha convertido en una respuesta desesperada a la crisis de recogida de desechos y a los apagones? En varios barrios de la capital, vecinos han señalado que la acumulación de basura y el calor extremo han empujado a algunas personas a prender fuego a los residuos, con consecuencias peligrosas e imprevisibles. Lo que empieza como una acción supuestamente “práctica” termina, en ocasiones, fuera de control y con daños en estructuras cercanas.

Mientras tanto, los Escolapios han pedido soluciones reales y no solo promesas, insistiendo en que el deterioro urbano ya está afectando lugares que deberían estar protegidos. La parroquia, además de ser un sitio de culto, cumple una función comunitaria importante en Centro Habana. ¿Cómo se evita que este tipo de hechos vuelva a ocurrir? ¿Quién responde cuando un incendio provocado por basura termina dañando un templo? Y, sobre todo, ¿qué revela esta cadena de incendios sobre la situación cotidiana en el barrio?