La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha confirmado este viernes que 75 trabajadores sanitarios se han contagiado de ébola en República Democrática del Congo (RDC) desde el inicio del brote actual, 17 de los cuales han fallecido a causa de la enfermedad. «Hasta ahora, hay 75 trabajadores de la salud que se han contagiado de ébola y entre ellos, 17 han muerto. Un 20,46% de los que se han contagiado han muerto a causa de la enfermedad», ha explicado a distancia en una rueda de prensa celebrada en Ginebra la directora de emergencias de la OMS, Marie Roseline Belizaire. ¿Qué significa que un 20,46% de los trabajadores sanitarios contagiados mueran por el virus y cómo afecta esta cifra a la capacidad de respuesta del sistema de salud congoleño?
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El brote en curso de ébola —que suma ya casi 900 infecciones en RDC y más de 230 fallecidos confirmados— fue declarado oficialmente el 15 de mayo de 2026. Dos días después, la OMS decidió catalogarlo como emergencia de salud pública de importancia internacional ante la magnitud del episodio y su evolución. El brote actual es causado por la especie Bundibugyo del virus del Ébola, una forma rara y letal de la enfermedad, con una tasa de mortalidad que oscila entre el 30% y el 50%. ¿Es esta la primera vez que la variante Bundibugyo se declara como emergencia de salud pública de interés internacional y qué implicaciones tiene para la respuesta global?
Las infecciones se han detectado en un amplio corredor de unos 1000 kilómetros, desde Aru (norte de provincia de Ituri) hasta Miti Murhesa (Kivu del Sur). El brote se ha extendido a 34 zonas sanitarias en tres semanas, incluidas nuevas áreas en Kivu del Norte. La OMS ha optado por brindar apoyo psicológico y formación a los trabajadores sanitarios para que puedan continuar sus labores, además de proporcionarles equipo de protección. Marie Roseline Belizaire, directora de emergencias de la OMS, explicó en rueda de prensa en Ginebra que el equipo de protección no solo se distribuye en los centros de tratamiento de ébola, sino también en otros centros de salud, aunque no con el mismo nivel de protección. ¿Será suficiente con este nivel de protección para evitar más contagios entre los trabajadores sanitarios y cómo se puede mejorar la respuesta?
La respuesta internacional incluye equipos de China y Uganda: un equipo médico chino ha llegado a la zona cero del brote, Bunia (capital de la provincia de Ituri) para ayudar a combatir el virus que se propaga rápidamente. Uganda desplegará otro equipo en la frontera con el país vecino, en la localidad de Arua. La OMS ha enviado ocho vuelos con más de 100 toneladas de suministros de emergencia a la RDC, con apoyo de la Unión Europea. El seguimiento de contactos ha mejorado y se sitúa ahora por encima del 70%, pero todavía no alcanza el nivel necesario para garantizar el control del brote: solo aproximadamente el 45% de los contactos han sido vigilados, y se necesita que esa cifra supere el 90%. ¿Es este nivel de seguimiento de contactos suficiente para controlar el brote o se necesita más ayuda internacional?
No hay vacunas ni tratamientos específicos aprobados todavía contra la especie Bundibugyo. Existen tres vacunas en fase de desarrollo dirigidas específicamente a la cepa Bundibugyo: la vacuna de Moderna y la creada por la Universidad de Oxford podrían estar listas para ensayos clínicos en dos a tres meses, mientras que una tercera opción, elaborada por II, podría estar disponible en siete meses. El antiviral obeldivir podría ser accesible a través de ensayos clínicos en las próximas semanas. UNICEF advierte que muchos niños ya llegan a esta emergencia debilitados por malnutrición y baja vacunación, y las mujeres y niñas representan el 53,4% de los casos confirmados por laboratorio en el país. ¿Serán estas vacunas y tratamientos suficientes para controlar el brote o se necesita más tiempo para desarrollar opciones más efectivas?
